El director técnico de O'Higgins, Lucas Bovaglio, ofreció un balance optimista tras la derrota por la cuenta mínima frente a Boca Juniors en el partido de ida de los dieciseisavos de final de la Copa Sudamericana. El encuentro, disputado en el Estadio La Bombonera de Buenos Aires, dejó al estratega con la convicción de que la serie sigue abierta y que el equipo tiene posibilidades reales de revertir el marcador en el duelo de vuelta, programado para la próxima semana en Rancagua.

Durante la conferencia de prensa posterior al compromiso, Bovaglio hizo hincapié en la exigente carga física que ha soportado su plantel en los últimos meses. Según detalló el entrenador, el equipo ha disputado 39 partidos hasta la fecha, lo que equivale a un promedio de siete u ocho encuentros mensuales. Esta acumulación de minutos fue descrita por el técnico como un "calendario salvaje", que si bien ha otorgado rodaje competitivo a los jugadores, también ha generado un desgaste físico inusual que se hizo evidente durante el segundo tiempo en Argentina.

El estratega explicó que, mientras el equipo mantuvo niveles óptimos de energía, logró ejecutar el plan de juego previsto, compitiendo de igual a igual contra un rival de jerarquía. Bovaglio destacó la actitud de sus dirigidos, quienes presionaron y buscaron ser agresivos en el campo, evitando caer en la especulación. Sin embargo, reconoció que la fatiga comenzó a pasar factura en la etapa complementaria, obligando a realizar cambios debido a calambres y agotamiento extremo en varios futbolistas, como fue el caso de Martín Sarrafiore.

A pesar de la caída, el técnico enfatizó que la premisa fundamental del equipo era no limitarse a esperar lo que propusiera el rival. Bovaglio sostuvo que, ante un adversario que en teoría posee una mayor probabilidad de avanzar, la estrategia debía centrarse en intentar, presionar y mantener la posesión del balón. Bajo esta premisa, el entrenador se mostró esperanzado respecto a la revancha, argumentando que el grupo de jugadores ha demostrado capacidad para competir contra Boca Juniors y que existe una fuerte convicción interna de que el resultado es remontable.

Finalmente, Bovaglio dedicó un espacio para agradecer el apoyo de los hinchas celestes que se trasladaron hasta Buenos Aires. El entrenador calificó la movilización de los fanáticos como un esfuerzo económico y personal significativo, destacando la conexión especial que se ha consolidado entre la afición y el plantel en los últimos meses. El partido de vuelta, que definirá al clasificado a la siguiente instancia, se llevará a cabo el próximo jueves 30 de julio a las 20:30 horas en el Estadio El Teniente de Rancagua, donde el equipo buscará aprovechar su condición de local para revertir la serie.