De McDonald's a hospital: la respuesta médica tras el sismo en La Guaira
Tras los sismos del 24 de junio en Venezuela, un restaurante saqueado en La Guaira fue convertido por médicos voluntarios en un centro de atención sanitaria y veterinaria para los damnificados.
Puntos clave:
- Contexto: Redactado por Redacción Orbynex y validado por la mesa editorial.
- Hecho central:Tras los sismos del 24 de junio en Venezuela, un restaurante saqueado en La Guaira fue convertido por médicos voluntarios en un centro de atención sanitaria y veterinaria para los damnificados.

Tras los devastadores sismos de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudieron gran parte de Venezuela el pasado 24 de junio, la parroquia de Caraballeda, en el estado La Guaira, se enfrentó a un escenario de destrucción casi total. Entre los escombros, vigas retorcidas y fachadas colapsadas, un establecimiento de comida rápida se mantuvo en pie, convirtiéndose inesperadamente en un centro de atención médica vital para la población afectada. El local, que había sido objeto de saqueos poco después del desastre, conservaba su estructura intacta, además de contar con servicios esenciales como un tanque de agua de gran capacidad y un sistema de generación eléctrica propio, elementos críticos para la operatividad sanitaria en medio de la crisis.
La iniciativa de transformar este espacio surgió de un grupo de médicos provenientes de Barquisimeto, liderado por el cirujano Fernando Jaimes. Tras presenciar la magnitud de la tragedia a través de redes sociales, el equipo se organizó rápidamente para trasladarse a la zona afectada. Inicialmente, comenzaron brindando atención bajo condiciones precarias, utilizando sábanas y postes improvisados en la vía pública. Sin embargo, tras la intervención de una oficial que recibió asistencia médica del grupo, se gestionó el acceso al edificio del restaurante. Aunque inicialmente existió confusión sobre la ocupación del lugar, la gerencia y la presidencia de la cadena de comida rápida terminaron brindando su apoyo logístico al constatar la labor humanitaria que allí se realizaba.
Actualmente, el antiguo restaurante funciona como un hospital de campaña donde se atienden entre 200 y 400 personas diariamente. El área de urgencias se ubica en la planta baja, donde las mesas y sillas fueron sustituidas por camillas improvisadas y zonas de triaje. El mostrador original ahora sirve como farmacia, abastecida principalmente por donaciones particulares, mientras que el comedor de la planta superior se emplea para procedimientos médicos complejos y como área de descanso para el personal voluntario. La demanda es alta y abarca desde traumatismos, heridas por escombros y fracturas, hasta infecciones respiratorias causadas por el polvo en suspensión y cuadros de deshidratación.
Un componente destacado de esta operación es la atención veterinaria, situada en el antiguo carril de servicio para vehículos. Un equipo de profesionales coordina la asistencia para mascotas rescatadas, animales callejeros heridos y perros de búsqueda, habiendo atendido a más de 400 animales hasta la fecha. Esta labor es considerada fundamental por los rescatistas, quienes subrayan el impacto emocional que representa para los damnificados el reencuentro con sus animales en medio del desastre.
A pesar de los esfuerzos, las necesidades siguen siendo críticas. El centro depende totalmente de donaciones para obtener medicamentos esenciales, como vacunas antitetánicas e insumos para pacientes crónicos, así como gasoil para mantener operativa la planta eléctrica. Aunque el futuro del hospital es incierto, el equipo médico mantiene su compromiso de continuar brindando apoyo mientras la población lo requiera, transformando un espacio comercial en un refugio de esperanza ante la tragedia.