La industria tecnológica se encuentra ante un conflicto legal de gran magnitud tras la demanda presentada por Apple contra OpenAI. La compañía de Cupertino sostiene que antiguos empleados, que actualmente forman parte de la plantilla de la firma de inteligencia artificial, han sustraído secretos comerciales con el objetivo de beneficiar a su nuevo empleador. Según la documentación presentada, Apple afirma haber detectado un patrón sistemático de robo de propiedad intelectual que involucra a individuos que anteriormente trabajaron en el desarrollo de sus tecnologías de hardware.

Entre los señalados en la demanda se encuentran figuras clave y entidades específicas, como IO Products, la startup de hardware fundada por Jony Ive y adquirida por OpenAI en 2025, así como ejecutivos de alto perfil como Tang Tan y Chang Liu. Apple argumenta que este comportamiento no es un hecho aislado, sino una estrategia deliberada para replicar procesos de ingeniería, innovaciones en la cadena de suministro y tecnologías de consumo que a la empresa le ha tomado décadas perfeccionar.

Las acusaciones contra Chang Liu son particularmente graves, ya que se le señala por acceder a los sistemas internos de Apple tras finalizar su relación laboral. Se alega que descargó una cantidad significativa de archivos confidenciales, que incluyen especificaciones técnicas, presentaciones de ingeniería y datos sobre productos aún no lanzados al mercado. Además, la demanda sostiene que Liu instruyó a otros empleados sobre cómo extraer información sensible sin levantar sospechas de los equipos de seguridad, sugiriendo incluso el uso de plataformas de mensajería cifrada para evitar la detección.

Por su parte, Tang Tan es acusado de utilizar de manera metódica información privilegiada para favorecer los intereses de OpenAI. Según Apple, Tan habría enviado correos electrónicos a cuentas personales conteniendo detalles sobre proveedores estratégicos antes de abandonar su puesto. Asimismo, se alega que durante los procesos de contratación de nuevo personal, se solicitaba a los candidatos que llevaran consigo artefactos de diseño, prototipos o archivos CAD, con el fin de nutrir el conocimiento técnico de la empresa de inteligencia artificial.

La demanda también pone de relieve una supuesta intromisión en la red de socios comerciales de Apple. La compañía afirma que OpenAI ha presionado a proveedores clave, especializados en diseño industrial y técnicas de acabado de metales, para que apliquen procesos propietarios de Apple en beneficio de sus propios proyectos. Apple asegura que más de 400 de sus exempleados trabajan actualmente en OpenAI, lo que, a su juicio, facilita esta transferencia ilícita de conocimientos y estrategias operativas.

Finalmente, Apple ha declarado que intentó abordar estas preocupaciones directamente con OpenAI en febrero, solicitando una investigación interna sobre las prácticas de contratación y el manejo de información confidencial. Ante la falta de respuesta por parte de la empresa de inteligencia artificial, Apple ha decidido llevar el caso a los tribunales para proteger sus innovaciones y asegurar que se cumplan las obligaciones contractuales de confidencialidad tras la terminación de los contratos laborales.