La demanda de energía para IA dispara los costos de la industria manufacturera en EE. UU.
La creciente demanda eléctrica de los centros de datos de IA está elevando drásticamente los costos operativos de los fabricantes estadounidenses, poniendo en riesgo la competitividad del sector industrial en el Rust Belt.
Puntos clave:
- Contexto: Redactado por Redacción Orbynex y validado por la mesa editorial.
- Hecho central:La creciente demanda eléctrica de los centros de datos de IA está elevando drásticamente los costos operativos de los fabricantes estadounidenses, poniendo en riesgo la competitividad del sector industrial en el Rust Belt.

El sector industrial estadounidense, particularmente en la región conocida como el Rust Belt, se enfrenta a una crisis energética sin precedentes que amenaza con frenar la revitalización de la manufactura nacional. El incremento desmedido en la demanda eléctrica, impulsado principalmente por la proliferación de centros de datos destinados a la inteligencia artificial, está ejerciendo una presión crítica sobre PJM Interconnection, el operador de red eléctrica más grande de los Estados Unidos. Esta situación ha provocado un aumento drástico en los costos operativos de empresas tradicionales, complicando los objetivos de fortalecer la producción local.
Los datos indican que las facturas eléctricas de las fábricas están experimentando alzas significativamente superiores a las observadas en otros sectores comerciales o residenciales. Un ejemplo ilustrativo es la empresa Belden Brick Company, una firma con más de un siglo de historia en Ohio, que ha visto cómo sus gastos mensuales por energía se han disparado desde los 1,600 dólares hasta los 12,000 dólares. Este incremento se atribuye directamente a los nuevos cargos por capacidad impuestos en la región de trece estados que gestiona PJM, una consecuencia directa de la saturación de la red.
La industria siderúrgica, un pilar fundamental de la economía regional, es una de las más afectadas. Según la Steel Manufacturers Association, las empresas del sector concentradas en el área de influencia de PJM están asumiendo costos adicionales que suman decenas de millones de dólares anuales. Dado que la electricidad representa entre el 20 y el 40 por ciento de los gastos totales de producción de acero, el impacto en los márgenes de beneficio es devastador. Cada horno de arco eléctrico requiere una carga operativa masiva, oscilando entre los 40 y 200 megavatios, lo que sitúa a la industria en una posición de vulnerabilidad extrema ante la volatilidad de los precios energéticos.
Si bien la construcción de nuevos centros de datos ha generado una demanda considerable de acero, estimada en un millón de toneladas anuales, este beneficio se ve opacado por el encarecimiento de la energía. La empresa Metallus, con sede en Ohio, ha reportado un aumento del 70 por ciento en sus costos eléctricos desde 2024, lo que se traduce en un gasto extra de 15 millones de dólares cada año. Esta dinámica crea una paradoja económica donde el auge tecnológico termina perjudicando la competitividad de los fabricantes pesados.
El origen de este problema radica en el drástico aumento de los precios de capacidad dentro del sistema de PJM. Estos precios, que reflejan las previsiones de oferta y demanda, han pasado de 28.92 dólares por megavatio-día en 2024 a 329.17 dólares en 2026. Esta escalada, provocada por la llegada masiva de proyectos de inteligencia artificial, ha transformado el panorama energético, dejando a los fabricantes tradicionales en una lucha constante por mantener la viabilidad de sus operaciones frente a una infraestructura eléctrica que prioriza las nuevas exigencias de la era digital.