La conformación de la última nómina de la selección chilena de fútbol ha generado diversas reacciones, no solo en el ámbito local, sino también en el fútbol internacional. En esta oportunidad, la atención se ha centrado en la ausencia de Erick Pulgar, mediocampista que actualmente milita en el Flamengo de Brasil. A pesar de su rol protagónico en el equipo de Río de Janeiro, el volante antofagastino no formará parte de la delegación nacional que emprenderá una gira de partidos amistosos por Norteamérica bajo la dirección técnica de Nicolás Córdova.

Desde Brasil, medios especializados han seguido de cerca la situación del jugador, vinculando su inasistencia a una decisión personal más que a una determinación técnica o médica. El portal partidario Columna do Fla informó que el futbolista habría optado por no ser considerado en esta convocatoria específica. Según los reportes surgidos en tierras brasileñas, la intención del mediocampista sería priorizar su presente en el club rojinegro, donde se ha consolidado como una pieza fundamental del esquema titular.

Esta postura de privilegiar el rendimiento y la continuidad en su club por sobre los compromisos internacionales de la selección nacional parece ser una tendencia recurrente en el historial reciente del jugador. De acuerdo con las informaciones difundidas a través de redes sociales por el citado medio brasileño, Pulgar prefirió enfocarse en los desafíos inmediatos del Flamengo, solicitando quedar fuera de la lista final entregada por el estratega chileno para los próximos encuentros preparatorios.

El distanciamiento entre el volante y el representativo nacional no es un fenómeno nuevo. Los registros indican que esta ausencia prolonga una etapa de alejamiento que comenzó a gestarse en octubre de 2024. En aquel periodo, el equipo nacional todavía se encontraba bajo la conducción técnica de Ricardo Gareca. Desde entonces, la participación del mediocampista en los procesos de La Roja ha sido intermitente, marcando una brecha que se extiende hasta la actual gestión de Nicolás Córdova.

La decisión de automarginarse de la convocatoria nacional plantea un escenario complejo para el cuerpo técnico de la selección, que busca consolidar un grupo de trabajo de cara a los futuros desafíos competitivos. Mientras el equipo nacional se enfoca en su preparación en territorio norteamericano, Pulgar permanecerá en Brasil para cumplir con el calendario de su equipo, reafirmando su compromiso con la institución carioca en desmedro de su presencia en el combinado chileno.

Este nuevo capítulo en la relación entre el jugador y la selección nacional deja en evidencia las dificultades para contar con la totalidad de las figuras que militan en el extranjero. La ausencia de Pulgar obliga al cuerpo técnico a buscar alternativas en la zona media del campo, mientras se mantiene la incertidumbre sobre cuándo se producirá el retorno efectivo de uno de los volantes con mayor regularidad en el fútbol sudamericano a las filas de la escuadra nacional.