Damnificados por sismo en Caracas denuncian falta de seguridad y servicios básicos
Tras el terremoto del 24 de junio, 11 familias caraqueñas permanecen en un campamento improvisado, denunciando falta de seguridad en sus viviendas y condiciones precarias de vida.
Puntos clave:
- Contexto: Redactado por Redacción Orbynex y validado por la mesa editorial.
- Hecho central:Tras el terremoto del 24 de junio, 11 familias caraqueñas permanecen en un campamento improvisado, denunciando falta de seguridad en sus viviendas y condiciones precarias de vida.

Un grupo de 11 familias, compuesto por unas 40 personas, enfrenta una situación de vulnerabilidad extrema tras instalarse en un campamento improvisado en la Plaza del Foro, ubicada en la parroquia Altagracia del municipio Libertador, en Caracas. Los afectados, que provienen del edificio OPPE 6 de la Misión Vivienda, han permanecido en este refugio durante 55 días, tras verse obligados a abandonar sus hogares debido a los daños estructurales provocados por el terremoto del pasado 24 de junio. La reciente réplica sísmica de magnitud 4, registrada la madrugada del 18 de agosto, agravó las condiciones de precariedad en las que conviven, al coincidir con un fuerte aguacero que inundó las carpas y dejó al campamento sin suministro eléctrico.
La falta de servicios básicos es una constante en la vida diaria de estas familias. Los damnificados carecen de acceso a agua potable, lo que les obliga a destinar recursos económicos limitados para adquirir botellones de agua. Según testimonios de los residentes, el gasto semanal para cubrir necesidades básicas de hidratación, higiene y alimentación asciende a unos seis dólares por familia, una cifra significativa considerando que el salario mínimo nacional se mantiene en 130 bolívares mensuales. Además, la proximidad de una quebrada representa un riesgo adicional durante las lluvias, ya que el desbordamiento de la misma ha arrastrado escombros y objetos hasta el lugar donde pernoctan.
La desconfianza hacia las reparaciones gubernamentales es el principal motivo por el cual los vecinos se niegan a retornar a sus apartamentos. Los residentes señalan que no existen garantías de seguridad estructural ni una supervisión profesional adecuada en las obras que se realizan en el edificio OPPE 6. Algunos habitantes han reportado que las reparaciones parecen superficiales, citando casos donde paredes recién intervenidas presentan inestabilidad o filtraciones no atendidas. Ante este panorama, los afectados rechazan la posibilidad de ser trasladados a refugios transitorios, argumentando que no confían en la gestión de las reparaciones ni en la seguridad de las edificaciones intervenidas.
El impacto emocional y el miedo constante a nuevos movimientos telúricos mantienen a la comunidad en un estado de alerta permanente. Durante la réplica del 18 de agosto, vecinos que aún permanecían en el edificio afectado buscaron refugio en el campamento de la Plaza del Foro, alarmados por el movimiento de la estructura. Los residentes denuncian que las escaleras del edificio presentan separaciones peligrosas respecto a las paredes, y aunque se han emitido recomendaciones técnicas para su uso, la situación de riesgo persiste.
A pesar de la emergencia, los afectados aseguran que no han recibido una atención integral por parte de los entes gubernamentales. Mientras los adultos intentan generar ingresos trabajando durante el día, la incertidumbre sobre el futuro inmediato crece, especialmente ante la proximidad del inicio del año escolar en septiembre. Las familias insisten en que permanecerán en el campamento hasta que especialistas certifiquen que su edificio es apto para ser habitado con total seguridad.