Escuelas en Venezuela enfrentan crisis de infraestructura y trauma tras sismos
A más de 100 días de los sismos en Venezuela, las escuelas reabren con daños estructurales y sin planes oficiales de reparación, mientras la comunidad educativa lidia con el trauma y la ocupación de planteles como refugios.
Puntos clave:
- Contexto: Redactado por Redacción Orbynex y validado por la mesa editorial.
- Hecho central:A más de 100 días de los sismos en Venezuela, las escuelas reabren con daños estructurales y sin planes oficiales de reparación, mientras la comunidad educativa lidia con el trauma y la ocupación de planteles como refugios.

Más de 100 días después de los terremotos que sacudieron a Venezuela el pasado 24 de junio, el sistema educativo enfrenta una realidad marcada por la precariedad y la incertidumbre. La reciente reapertura de las aulas ha evidenciado daños estructurales significativos en al menos 900 escuelas distribuidas en nueve estados, incluyendo La Guaira, Miranda, Carabobo y el Área Metropolitana de Caracas. A pesar del tiempo transcurrido, la comunidad académica ha retomado sus actividades en salones que presentan grietas visibles y sellos de evaluación de riesgo, sin que hasta la fecha las autoridades del Ministerio de Educación hayan ofrecido balances oficiales sobre las reparaciones necesarias.
La situación se complica debido a que un 17 % de los planteles educativos continúa operando como refugio temporal para familias que perdieron sus viviendas durante el doble sismo, el cual alcanzó magnitudes de 7.5 y 7.2. Esta ocupación, aunque necesaria para atender la emergencia habitacional inicial, ha limitado el desarrollo normal del año escolar. Organizaciones como Cecodap han señalado que la presencia de familias en las instalaciones escolares, que cuentan con servicios básicos como baños y cocinas, exige la implementación de planes de transición, reubicación y saneamiento profundo antes de que los espacios puedan ser utilizados plenamente para fines pedagógicos.
El impacto emocional en la comunidad educativa es profundo y constituye uno de los desafíos más complejos. Según especialistas de Cecodap, regresar a recintos con daños estructurales reactiva el trauma tanto en estudiantes como en docentes, muchos de los cuales sufrieron la pérdida de seres queridos o de sus hogares. El miedo a nuevas réplicas y la desconfianza sobre la seguridad de las edificaciones han llevado a muchos representantes a dudar sobre el retorno de sus hijos a las aulas. En zonas como El Junquito, este temor persiste, dificultando la normalización de la rutina escolar.
Ante este panorama, la organización propone la creación de un plan de escuelas restaurativas. Este enfoque busca reconstruir la convivencia y el bienestar integral mediante la atención psicoemocional y programas de mitigación de riesgos dentro de los centros educativos, promoviendo un trabajo articulado entre padres, maestros y alumnos. Los psicólogos han registrado testimonios de menores que asocian el ruido de vehículos pesados con los sismos, evidenciando que el trauma se mantiene latente debido a factores como las demoliciones activas, las réplicas y las condiciones de vulnerabilidad.
A pesar de la gravedad del contexto, el análisis de la atención psicológica ha arrojado datos relevantes sobre la resiliencia comunitaria. Durante el periodo de emergencia, el riesgo suicida en las personas atendidas por Cecodap se situó en un 9 %, una cifra significativamente menor al 31 % registrado en condiciones habituales durante el primer semestre de 2026. Los expertos atribuyen esta disminución a la acción humanitaria y a las redes de apoyo vecinal que brindaron contención inmediata. No obstante, advierten que este riesgo podría incrementarse una vez que cese la ayuda externa y las familias enfrenten la soledad de su nueva realidad y el duelo por las pérdidas materiales y personales.