Fedecámaras analiza el impacto económico tras los sismos en Venezuela
La Unidad de Análisis Económico de Fedecámaras presentó un informe sobre el impacto de los sismos del 24 de junio en Venezuela, advirtiendo sobre los riesgos inflacionarios de la reconstrucción y ajustando las proyecciones de crecimiento para 2026.
Puntos clave:
- Contexto: Redactado por Redacción Orbynex y validado por la mesa editorial.
- Hecho central:La Unidad de Análisis Económico de Fedecámaras presentó un informe sobre el impacto de los sismos del 24 de junio en Venezuela, advirtiendo sobre los riesgos inflacionarios de la reconstrucción y ajustando las proyecciones de crecimiento para 2026.

La Unidad de Análisis Económico de Fedecámaras ha presentado un informe detallado sobre las repercusiones económicas derivadas de los sismos ocurridos el pasado 24 de junio en Venezuela. El documento, que integra datos oficiales, encuestas sectoriales y proyecciones de organismos multilaterales, ofrece una evaluación sobre el estado de la infraestructura, la operatividad del sector privado y las perspectivas de crecimiento para el cierre de 2026. Según el análisis, el impacto del fenómeno natural ha obligado a ajustar las expectativas de desarrollo del país, condicionando la recuperación a la estabilidad de los servicios públicos y el acceso a financiamiento.
Antes de los eventos sísmicos, la economía venezolana mostraba signos de dinamismo. Durante el primer semestre de 2026, la producción petrolera superó los 1,18 millones de barriles diarios, consolidándose como el principal motor de ingresos. En cuanto a la inflación, se registró una acumulación del 73% en los primeros seis meses del año, con una tendencia a la desaceleración intermensual que alcanzó un mínimo del 6,3% en mayo. Asimismo, el sector empresarial mantenía un optimismo marcado, con proyecciones de crecimiento superiores al 10%, impulsadas principalmente por el desempeño de las industrias de la construcción e inmobiliaria.
El impacto físico de los sismos ha sido significativo. El balance oficial al 22 de julio reportó 856 edificios afectados y 190 colapsos totales, aunque otras estimaciones sugieren que el número de estructuras dañadas podría oscilar entre 2.500 y 69.000. La infraestructura eléctrica también sufrió daños críticos, específicamente en el Sistema Eléctrico Nacional, donde el colapso de diez torres de alta tensión en la línea Planta Centro-Yaracuy provocó una pérdida inmediata de 600 megavatios, afectando el suministro en las regiones centro y occidente. No obstante, la infraestructura petrolera se mantuvo operativa al estar alejada de los epicentros.
Las estimaciones sobre el costo de la reconstrucción varían considerablemente según el alcance del análisis. Mientras que el PNUD sitúa los daños físicos directos en unos 6.700 millones de dólares, equivalentes al 6% del PIB, una valoración integral de activos realizada por la UNDRR eleva la cifra hasta los 37.000 millones de dólares al incluir redes de infraestructura. Ante este panorama, Fedecámaras ha planteado tres escenarios de crecimiento económico para el cierre de año: uno favorable de entre 5% y 8%, un escenario base de 4% a 5%, y uno pesimista de 1% a 2%, este último supeditado a la escasez de recursos y la fragmentación institucional.
El informe enfatiza que la estrategia de reconstrucción debe evitar medidas que comprometan la estabilidad macroeconómica. Fedecámaras advierte que financiar las obras mediante una mayor presión tributaria o la emisión monetaria por parte del Banco Central podría desencadenar un rebrote inflacionario y desestabilizar el mercado cambiario. Por ello, la organización subraya la importancia de la disciplina fiscal y sugiere priorizar la habilitación de corredores logísticos, como el eje Caracas-La Guaira, además de implementar mecanismos de microcrédito que permitan a las empresas reponer inventarios y reparar sus instalaciones.