La FIFA se encuentra en medio de un proceso de reevaluación respecto a uno de sus reconocimientos más recientes y polémicos. La institución que rige el fútbol mundial ha puesto bajo la lupa la continuidad del denominado "Premio de la Paz", un galardón que fue instaurado bajo la gestión de Gianni Infantino y que, tras apenas una edición, enfrenta un futuro incierto. La medida surge en un contexto donde las decisiones del presidente del organismo han generado diversas interrogantes dentro de la estructura directiva.

El premio, que fue presentado oficialmente en noviembre de 2025, tuvo su única entrega en diciembre de ese mismo año. En aquella ocasión, el receptor del reconocimiento fue Donald Trump, actual presidente de Estados Unidos. Esta distinción se produjo en un marco de estrecha colaboración entre el dirigente suizo y el mandatario estadounidense, motivada principalmente por los preparativos y la organización conjunta de la Copa del Mundo 2026 en Norteamérica.

Sin embargo, la entrega del galardón no estuvo exenta de controversia desde sus inicios. En su momento, la decisión fue duramente criticada debido a la política exterior de Estados Unidos, incluyendo sus intervenciones en otros países y los ataques contra Irán. Estos conflictos geopolíticos llegaron a complicar la participación de la selección iraní en el torneo mundialista, lo que elevó las tensiones y puso en duda la pertinencia de un premio que buscaba promover la paz.

Ante este escenario, la vicepresidenta de la FIFA y presidenta de la Asociación Inglesa, Debbie Hewitt, confirmó que el organismo ha iniciado una revisión formal. Según explicó a la prensa tras una reciente reunión, el tema ha sido derivado al Comité Social de la entidad. El objetivo de esta instancia será analizar si el premio debe mantenerse, evaluar los criterios bajo los cuales se otorgó la distinción a Trump y determinar si es viable continuar con este reconocimiento en el futuro.

La revisión también responde a cuestionamientos internos sobre la transparencia del proceso. Diversos reportes han señalado que los criterios de elección nunca fueron hechos públicos, lo que generó opacidad sobre los motivos de la premiación. Además, ha trascendido que la entrega del galardón no contó con la aprobación oficial del Consejo de la FIFA, lo que ha añadido una capa extra de complejidad administrativa a la gestión de Infantino.

Por ahora, el futuro del "Premio de la Paz" queda en manos del Comité Social, que deberá responder a las interrogantes planteadas por la directiva. La resolución de este caso no solo definirá la continuidad de este galardón específico, sino que también servirá como un punto de inflexión para evaluar los procesos de toma de decisiones dentro de la cúpula del fútbol mundial, en un momento donde la gestión de Infantino enfrenta un escrutinio creciente.