El impacto invisible del terremoto en la salud mental de los niños en Venezuela
Tras el doble terremoto del 24 de junio en Venezuela, organizaciones advierten sobre la crisis de salud mental que afecta a la infancia, documentando más de 1.400 casos de menores afectados. Expertos critican la falta de atención institucional a las necesidades psicológicas y proponen un modelo de apoyo familiar para gestionar el trauma.
Puntos clave:
- Contexto: Redactado por Redacción Orbynex y validado por la mesa editorial.
- Hecho central:Tras el doble terremoto del 24 de junio en Venezuela, organizaciones advierten sobre la crisis de salud mental que afecta a la infancia, documentando más de 1.400 casos de menores afectados. Expertos critican la falta de atención institucional a las necesidades psicológicas y proponen un modelo de apoyo familiar para gestionar el trauma.

Tras el doble terremoto ocurrido el 24 de junio en Venezuela, la atención pública se ha centrado mayoritariamente en la reconstrucción de infraestructuras y la remoción de escombros. Sin embargo, organizaciones especializadas advierten sobre una crisis silenciosa que afecta a la población infantil. Más allá de los daños materiales, miles de niños y adolescentes enfrentan una profunda desestabilización emocional derivada de la pérdida de sus hogares, la desaparición de seres queridos y el miedo persistente a las réplicas, factores que han fracturado su sensación de seguridad interna.
Según datos actualizados por Cecodap y la Agencia PANA, se han documentado al menos 1.405 casos de menores afectados directamente por el sismo. Este registro, que los expertos consideran una cifra parcial, incluye 437 heridos, 273 desaparecidos, 233 desplazados y 221 fallecidos. Resulta especialmente preocupante la situación de la primera infancia, comprendida entre los 0 y 11 años, grupo que concentra la mayor cantidad de víctimas mortales y desaparecidos, con 494 casos confirmados. Los organismos advierten que, a medida que las labores de rescate concluyen, la emergencia se traslada a los refugios temporales, donde el hacinamiento y la desarticulación familiar agravan la vulnerabilidad de los niños.
Las organizaciones de protección infantil han cuestionado la respuesta institucional, señalando una invisibilización de las necesidades psicológicas en el discurso oficial. La narrativa gubernamental se ha limitado, en gran medida, a balances cuantitativos sobre la infraestructura dañada, dejando de lado la atención integral que requieren los menores. Esta omisión, según los especialistas, desampara a la población más vulnerable en un momento crítico, donde la falta de trazabilidad clínica inicial y los traslados desordenados dificultaron la localización de menores separados de sus familias, requiriendo ahora medidas de protección especial para su reunificación.
Especialistas en psicología infantil explican que el impacto del trauma en los niños difiere del de los adultos debido a factores neurobiológicos. En los menores, la corteza prefrontal, encargada del razonamiento, aún está en desarrollo, lo que provoca que la amígdala cerebral se hiperactive ante las amenazas. Esto genera un estado de alerta constante que se manifiesta a través de irritabilidad, agresividad, problemas de sueño, regresiones conductuales o síntomas somáticos como dolores físicos. Al no poseer las herramientas para verbalizar su angustia, los niños suelen expresar su malestar a través de conductas que, erróneamente, pueden ser interpretadas por los adultos como rebeldía o mal comportamiento.
Ante este panorama, los expertos sugieren que el procesamiento del trauma en la infancia debe realizarse mediante el juego simbólico y el dibujo, permitiendo que los niños exterioricen sus vivencias de forma manejable. Es fundamental que los cuidadores validen las emociones de los menores, evitando invalidar sus miedos y fomentando un entorno de contención. Cecodap propone un modelo de atención psicosocial que no aísle al niño, sino que involucre a la familia como el principal agente de apoyo, buscando reconstruir el sentido de seguridad y futuro tras la catástrofe.