El impacto de los sismos en las vacaciones infantiles en Caracas
Tras los sismos de junio en Venezuela, las familias caraqueñas enfrentan el reto de gestionar el miedo infantil y la falta de opciones recreativas accesibles, priorizando el apoyo emocional y la rutina en el hogar.
Puntos clave:
- Contexto: Redactado por Redacción Orbynex y validado por la mesa editorial.
- Hecho central:Tras los sismos de junio en Venezuela, las familias caraqueñas enfrentan el reto de gestionar el miedo infantil y la falta de opciones recreativas accesibles, priorizando el apoyo emocional y la rutina en el hogar.

El periodo vacacional en Caracas ha estado marcado este año por un desafío inusual: la gestión del miedo infantil tras los sismos registrados el pasado 24 de junio. La interrupción de la rutina escolar, adelantada semanas antes de lo previsto, obligó a las familias a buscar alternativas de recreación en un contexto donde el temor a las réplicas y las limitaciones económicas han restringido las opciones habituales. Para muchos padres, el reto ha sido doble: canalizar la hiperactividad y la ansiedad de los menores, al tiempo que se intenta garantizar un entorno seguro y estable ante la imposibilidad de acceder a planes vacacionales privados, cuyos costos han llegado a superar los 100 dólares semanales.
Especialistas en psicología infantil y desarrollo social advierten que el impacto de los movimientos telúricos ha generado conductas reactivas en los niños, tales como inquietud, preguntas constantes, alteraciones del sueño y temor a permanecer en espacios cerrados. Ante este escenario, expertos como Fernando Pereira, fundador de Cecodap, subrayan que el juego debe ser visto como un factor protector fundamental. La actividad lúdica, lejos de buscar "borrar" el recuerdo del susto, funciona como una válvula de escape necesaria para reducir la vulnerabilidad frente al estrés y la ansiedad que pueden comprometer el bienestar emocional de los más jóvenes.
La psicóloga infantil Skeilly Castellano enfatiza que la recreación no requiere necesariamente de grandes inversiones económicas. Dinámicas tradicionales, juegos de mesa caseros, circuitos de movimiento dentro del hogar o la participación en tareas cotidianas supervisadas, permiten que los niños descarguen energía y compartan tiempo de calidad con sus cuidadores. Según la especialista, el objetivo principal tras un evento sísmico debe ser la validación de las emociones: los adultos deben escuchar y aceptar el miedo o la tristeza de los menores sin juzgarlos, evitando imponer el juego si el niño no desea participar, pues el esparcimiento debe ser una alternativa de alivio y no una obligación.
En cuanto a la estructura familiar, los expertos recomiendan diseñar programas semanales flexibles que ordenen los horarios de alimentación, higiene y descanso. Esta organización ayuda a prevenir el desorden y los conflictos en la convivencia, especialmente cuando las salidas a parques o espacios recreativos se ven limitadas por el miedo o la falta de presupuesto. Asimismo, se advierte sobre los riesgos del sedentarismo derivado del uso excesivo de pantallas, sugiriendo que la tecnología sea utilizada como un soporte para actividades creativas o físicas, siempre bajo la supervisión de los representantes.
De cara al inminente regreso a clases, los especialistas sugieren iniciar un periodo de transición que permita a los estudiantes retomar progresivamente sus rutinas. Se recomienda evitar la sobrecarga de tareas académicas durante los últimos días de vacaciones, priorizando el descanso físico y psicológico. El enfoque actual, según coinciden las fuentes, debe centrarse en fortalecer los recursos emocionales dentro del hogar, asegurando que los niños cuenten con el acompañamiento necesario para procesar la experiencia vivida y reintegrarse a sus actividades escolares con mayor estabilidad.