Nueva ley de arrendamiento en Venezuela busca reactivar el mercado tras los sismos
Tras los sismos de junio, Venezuela implementa una nueva ley de arrendamiento para reactivar el mercado inmobiliario, aunque persisten dudas entre los propietarios.
Puntos clave:
- Contexto: Redactado por Redacción Orbynex y validado por la mesa editorial.
- Hecho central:Tras los sismos de junio, Venezuela implementa una nueva ley de arrendamiento para reactivar el mercado inmobiliario, aunque persisten dudas entre los propietarios.

Tras los sismos registrados el pasado 24 de junio, que alcanzaron magnitudes de 7.2 y 7.5, el panorama habitacional en Venezuela enfrenta desafíos significativos. El impacto de estos eventos naturales, que afectaron principalmente a Caracas, La Guaira y otros tres estados, dejó un saldo de 11.001 inmuebles en alto riesgo, los cuales no podrán ser habitados hasta que sean reconstruidos o demolidos, según datos de la Comisión Presidencial para la Reconstrucción. Ante este escenario, la Asamblea Nacional aprobó la “Ley del Régimen Especial de Arrendamiento de Inmuebles destinada a viviendas” con el objetivo de dinamizar el mercado inmobiliario y facilitar la oferta de espacios habitacionales.
La nueva normativa introduce cambios sustanciales en la relación entre propietarios e inquilinos. Entre sus disposiciones más destacadas se encuentra la libre contratación para pactar el canon de arrendamiento, permitiendo que este se establezca de mutuo acuerdo y se cancele en divisas o en su equivalente en bolívares a la tasa oficial del Banco Central de Venezuela. Asimismo, la ley exige contratos privados por escrito, con la opción de ser autenticados en notarías, y establece un límite de tres meses de alquiler como depósito de garantía.
Sin embargo, la implementación de esta reforma no ha disipado por completo la desconfianza de los propietarios. Muchos dueños de inmuebles, especialmente aquellos que residen fuera del país, mantienen sus propiedades desocupadas por temor a perder el control sobre sus activos o enfrentar dificultades legales para recuperar la posesión. Algunos ciudadanos expresan escepticismo respecto a las instituciones y señalan que, a pesar de los cambios legislativos, la protección legal hacia los inquilinos sigue siendo una preocupación central que los disuade de poner sus viviendas en el mercado de alquiler.
Desde el sector inmobiliario, la perspectiva es distinta. Pablo González Travieso, presidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, valoró positivamente la legislación al considerar que atiende las solicitudes del gremio para equilibrar los derechos de ambas partes. El dirigente destacó la inclusión de mecanismos de arbitraje, la claridad en las causales de rescisión contractual y la libertad de fijación de precios como elementos clave para restaurar la confianza y estimular la inversión. Según el gremio, este marco jurídico representa un punto de inflexión necesario tras años de contracción en el inventario de viviendas.
Es importante señalar que la ley establece restricciones específicas para garantizar la seguridad de los ciudadanos. Se prohíbe el arrendamiento de inmuebles situados en zonas de alto riesgo, así como de edificaciones construidas con materiales inadecuados o estructuras inconclusas que representen un peligro para la salud o la vida. Además, la normativa aclara que los contratos vigentes antes de su promulgación no se verán modificados automáticamente, manteniendo su sujeción al régimen legal previo. El éxito de esta iniciativa, según los expertos, dependerá de que la flexibilidad contractual logre traducirse efectivamente en una mayor oferta de viviendas disponibles para la población.