Sismos en Venezuela: el impacto en la salud mental y la resiliencia social
Los sismos del 24 de junio en Venezuela han expuesto una profunda crisis de salud mental y desconfianza social. Expertos de la UCAB advierten sobre la necesidad de fortalecer la resiliencia colectiva y el acceso a atención psicológica ante el abandono institucional.
Puntos clave:
- Contexto: Redactado por Redacción Orbynex y validado por la mesa editorial.
- Hecho central:Los sismos del 24 de junio en Venezuela han expuesto una profunda crisis de salud mental y desconfianza social. Expertos de la UCAB advierten sobre la necesidad de fortalecer la resiliencia colectiva y el acceso a atención psicológica ante el abandono institucional.

Tras los sismos registrados el pasado 24 de junio en la zona central de Venezuela, el impacto en la salud mental de la población ha emergido como una preocupación central. Más allá de los daños materiales, el evento telúrico dejó al descubierto una fragilidad persistente en el tejido social del país, caracterizada por la desconfianza y el aislamiento. Danny Socorro, director de la Escuela de Psicología de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y coordinador general de Psicodata, ha señalado que la respuesta ante esta emergencia ha revelado una desconexión profunda entre los ciudadanos.
Según los hallazgos de Psicodata, el 89% de los venezolanos manifiesta desconfianza hacia la mayoría de las personas, lo que reduce sus redes de apoyo exclusivamente al entorno familiar y a los amigos más cercanos. Este fenómeno, descrito por Socorro como un "miedo colectivo difuso", se ve agravado por la falta de soporte institucional y comunitario. El especialista sostiene que, si bien el venezolano demuestra una notable capacidad de resiliencia individual para enfrentar la adversidad diaria, la resiliencia colectiva —entendida como la capacidad de organizarse y construir soluciones comunitarias— se encuentra significativamente erosionada.
Tras los terremotos, equipos de Psicodata realizaron labores de asistencia en comunidades de Caraballeda y Tanaguarena, en el litoral central. La experiencia permitió observar una transición clara en las etapas del desastre: una fase inicial marcada por la solidaridad masiva y el rescate, seguida por un periodo de abandono donde las necesidades básicas, como la alimentación y el empleo, quedaron desatendidas. Socorro advierte que, con el paso del tiempo, han comenzado a emerger síntomas críticos como duelos no procesados, crisis de ansiedad y otros trastornos que requieren atención profesional especializada.
Sin embargo, el acceso a la salud mental sigue siendo limitado. Los datos indican que apenas el 9,65% de la población ha buscado ayuda profesional en los últimos dos años. Esta brecha se explica por tres barreras principales: el alto costo de la atención privada, que oscila entre 30 y 50 dólares por sesión; el deterioro de los servicios públicos; y el estigma sociocultural que aún vincula la atención psicológica con prejuicios sobre la salud mental. Además, existe una tendencia a normalizar el sufrimiento cotidiano, como el insomnio o la ansiedad, como parte de la vida diaria.
En el contexto actual, los especialistas subrayan la importancia de visibilizar las señales de alarma y fomentar el diálogo abierto sobre la salud emocional. Psicodata mantiene activas diversas plataformas de apoyo, incluyendo líneas telefónicas de primeros auxilios psicológicos en alianza con Venemergencia y despliegues de salas móviles en regiones como La Guaira, Mérida, Bolívar y Caracas. El objetivo es brindar acompañamiento breve y psicoeducación, buscando fortalecer la capacidad de respuesta ante las crisis y reconstruir, poco a poco, la dignidad y el bienestar emocional de los ciudadanos afectados.