El inicio del año escolar 2026-2027 en el oeste de Caracas comenzó bajo una logística de emergencia y con una notable baja afluencia de estudiantes. Las escuelas de la zona enfrentan graves problemas de infraestructura tras los daños causados por el doble sismo de magnitudes 7.2 y 7.5 registrado el pasado 24 de junio. Esta realidad en las aulas contrasta con el reporte del Ministerio de Educación, que aseguró que hubo un 83 % de asistencia escolar a nivel nacional.

Durante un recorrido por diversos planteles, se constató que las instituciones educativas han tenido que recurrir a reparaciones de emergencia, reubicaciones temporales, clases semipresenciales y modalidades virtuales. Muchas de las escuelas afectadas cuentan con la clasificación de riesgo de etiqueta amarilla, lo que restringe el uso de sus instalaciones debido a daños estructurales de severidad media y obliga a buscar sedes provisionales.

En la parroquia La Vega, la Escuela Amanda Schnell mantuvo sus puertas cerradas debido a su clasificación de etiqueta amarilla. Las autoridades de este plantel planifican trasladar provisionalmente a los estudiantes a casas comunales cercanas mientras se realizan las reparaciones. Por su parte, la Escuela Básica Distrital J.A. Villavicencio, en Antímano, tuvo que rezonificar a sus alumnos hacia el Complejo Educativo Arismendi en Mamera.

La baja asistencia fue evidente en centros como la Unidad Educativa Los Naranjitos, donde de una matrícula de 400 estudiantes de primaria, solo asistieron 18 alumnos el primer día. En otros casos, como el colegio Refugio de la Infancia en Antímano, las clases comenzaron en línea. A pesar de tener etiqueta verde, que permite la ocupación, el plantel presenta daños en mampostería y paredes que están siendo reparados por la propia comunidad escolar ante la falta de apoyo gubernamental.

El esquema virtual también fue adoptado por el Colegio Ave María, en La Paz, luego de que los representantes rechazaran la rezonificación de los alumnos. Las clases a distancia se mantendrán hasta el 20 de octubre mientras concluyen los arreglos en el edificio. En otras instituciones, como el Complejo Educativo Andrés Bello, se optó por una modalidad semipresencial que combina días de asistencia al aula con guías de trabajo en el hogar.

De acuerdo con el balance oficial del Ministerio de Educación, de los 27.000 planteles del país, 900 presentan daños leves y están en obras de reparación, 87 tienen afectaciones severas y 11 colapsaron por completo. Mientras tanto, la incertidumbre de los padres y la falta de condiciones mínimas de seguridad siguen siendo los principales obstáculos para el retorno regular a las aulas en las zonas afectadas por los sismos.