Voluntariado en Venezuela: la red de solidaridad tras los sismos
Tras los terremotos en Venezuela, un grupo de voluntarios transforma desechos textiles en cojines para los damnificados, creando una red de apoyo y comunidad.
Puntos clave:
- Contexto: Redactado por Redacción Orbynex y validado por la mesa editorial.
- Hecho central:Tras los terremotos en Venezuela, un grupo de voluntarios transforma desechos textiles en cojines para los damnificados, creando una red de apoyo y comunidad.

Tras el doble terremoto que sacudió a Venezuela, dejando a miles de familias en La Guaira sin hogar, surgió una iniciativa ciudadana que busca brindar apoyo a los damnificados. Según cifras oficiales, más de 17.000 personas perdieron sus viviendas y miles se encuentran actualmente en refugios. En respuesta a esta emergencia, Taller Neo, un emprendimiento enfocado en el reciclaje, lanzó un proyecto para fabricar cojines destinados a las personas afectadas, transformando desechos textiles en una fuente de comodidad para quienes lo perdieron todo.
La iniciativa captó rápidamente la atención de voluntarios a través de las redes sociales. Entre ellos se encuentran Katiuska Paredes y Zulimar Villanueva, dos exdocentes que residen en Caracas. Ambas mujeres, quienes enfrentan duelos personales y tienen hijos emigrados, encontraron en este taller una forma de canalizar su deseo de ayudar. A pesar de sus diferentes trayectorias, se integraron a un grupo que hoy cuenta con cerca de 21 personas, en su mayoría mujeres, que se reúnen periódicamente para producir los artículos. El espacio ha permitido que personas de distintos estratos sociales y profesiones establezcan vínculos de amistad y apoyo mutuo.
El grupo, autodenominado "20 con fe", debe su nombre al proceso de empaquetado: 20 cojines por bolsa, con la palabra "fe" sublimada en cada pieza. Este esfuerzo ha evolucionado significativamente desde sus inicios. Hasta la fecha, los voluntarios han logrado donar casi 6.000 cojines y más de 170 camas para mascotas. La meta establecida por el equipo es alcanzar los 10.000 cojines para continuar asistiendo a quienes permanecen en los más de 100 refugios habilitados en el país, donde se estima que viven más de 23.000 personas.
Más allá de la ayuda material, el taller se ha consolidado como un espacio de contención emocional y construcción de comunidad. Expertos en ciencias sociales y psicología señalan que participar en acciones solidarias ayuda a los individuos a gestionar la ansiedad y la depresión derivadas de las crisis. Al involucrarse en tareas prácticas, como cortar tela o manejar máquinas de coser, los voluntarios han logrado reducir la rumiación sobre sus propias pérdidas. Zulimar, por ejemplo, ha aprendido nuevas habilidades de costura, lo que le ha permitido emprender proyectos personales, mientras que Katiuska ha asumido un rol de liderazgo organizativo dentro del grupo.
Gabriel Santana, fundador de Taller Neo, destaca que la iniciativa ha trascendido la simple producción de objetos. Con más de 850 personas que han colaborado de diversas formas desde los eventos sísmicos, el reto actual es mantener el voluntariado y asegurar que este espacio siga disponible para quienes buscan ser útiles. El proyecto no solo entrega insumos básicos, sino que fomenta una red de protección ciudadana que, ante las fallas del Estado, permite a la sociedad sostenerse a sí misma, creando lazos que perduran más allá de la emergencia inicial.