La Arquidiócesis de Caracas ha informado sobre el impacto significativo que dejaron los movimientos telúricos ocurridos el pasado 24 de junio en la capital venezolana. Según los reportes oficiales, un total de seis instituciones educativas pertenecientes a la red de colegios parroquiales sufrieron daños estructurales de diversa consideración, lo cual ha generado una situación compleja para la continuidad de las actividades académicas en la zona metropolitana.

El diácono Freddy Obregón, quien funge como delegado arzobispal para estas instituciones, detalló que, tras una evaluación técnica, se ha priorizado la atención en dos de los planteles más afectados. Entre ellos destaca el Colegio San Rafael de Pagüita, donde actualmente se llevan a cabo labores intensivas de remoción de escombros y reconstrucción de muros. El objetivo principal de estas intervenciones es garantizar la seguridad de las instalaciones para permitir el retorno de los estudiantes a las aulas en el próximo ciclo escolar.

Respecto a los plazos de ejecución, las autoridades eclesiásticas mantienen un cronograma optimista para el centro educativo de Pagüita. Obregón señaló que se estima que las puertas de dicha institución puedan abrirse nuevamente para recibir a la comunidad educativa entre finales de septiembre y la primera semana de octubre. Este esfuerzo busca minimizar la interrupción del proceso de aprendizaje de los alumnos afectados por los daños en la infraestructura.

Sin embargo, la realidad para el resto de los colegios dañados presenta un panorama más difícil. El delegado arzobispal reconoció que las obras de restauración en las otras cuatro instituciones avanzan con lentitud o se encuentran detenidas. Esta paralización se debe fundamentalmente a la escasez de recursos financieros necesarios para cubrir los costos de reparación, una situación que se ve agravada por los altos niveles de morosidad en el pago de las mensualidades por parte de los representantes.

Ante este escenario, la Arquidiócesis de Caracas ha hecho un llamado urgente a la solidaridad. El diácono Obregón solicitó el apoyo tanto de la ciudadanía en general como del sector privado para enfrentar esta crisis. La institución busca captar donaciones monetarias que permitan acelerar las reparaciones necesarias en los planteles que aún permanecen inhabilitados.

Para canalizar esta ayuda, la instancia religiosa ha instado a las personas que deseen colaborar a utilizar exclusivamente los canales oficiales de la Arquidiócesis. El propósito es asegurar que los fondos recaudados sean destinados de manera transparente y eficiente a la recuperación de los espacios educativos, garantizando así el derecho a la educación de los estudiantes afectados por los sismos del pasado mes de junio. La situación sigue siendo monitoreada por las autoridades eclesiásticas mientras se espera una respuesta positiva de la sociedad civil.