La presidenta de Azul Azul, Cecilia Pérez, manifestó su firme rechazo ante la intención de Everton de Viña del Mar de adjudicarse la victoria en la llave de octavos de final de la Copa Chile. Esta postura del club viñamarino surgió tras la suspensión del partido de ida, el cual fue interrumpido debido a incidentes vandálicos protagonizados por barristas de Universidad de Chile en el Estadio Sausalito. La directiva azul calificó la petición de sus pares como desmedida, comparándola con situaciones pasadas donde clubes rivales han buscado beneficiarse administrativamente en lugar de priorizar la seguridad del evento.

Pérez, quien lidera la concesionaria que administra a Universidad de Chile, enfatizó que su institución mantiene una postura coherente frente a los hechos de violencia. Según la dirigente, el club condena categóricamente cualquier acto vandálico y nunca respaldará comportamientos que empañen la actividad deportiva. No obstante, subrayó que existe una diferencia sustancial entre rechazar la violencia y aceptar que un club pretenda ganar un partido en los escritorios, especialmente cuando el encuentro estaba cerca de finalizar y el marcador favorecía a su equipo.

En sus declaraciones, la exministra apuntó directamente a la responsabilidad de Everton como organizador del espectáculo deportivo. Pérez argumentó que, al ser los anfitriones, recae sobre ellos la obligación de garantizar las condiciones de seguridad necesarias para el desarrollo normal del cotejo. Bajo esta premisa, consideró inapropiado que la directiva viñamarina busque obtener la clasificación completa basándose en la suspensión, sugiriendo que dicha pretensión carece de fundamento deportivo y ético, calificándola irónicamente como una medida excesiva.

La dirigente de Azul Azul insistió en que la resolución final sobre el destino del partido recae exclusivamente en la Federación de Fútbol de Chile. Reiteró que su club se mantendrá respetuoso de las decisiones que tomen los organismos competentes, aunque sostuvo que, desde un punto de vista deportivo, lo más justo sería dar por terminado el encuentro con el resultado que se mantenía hasta el momento de la interrupción, dado que restaban apenas ocho minutos de juego.

Finalmente, Pérez descartó que sea pertinente aplicar sanciones contra la hinchada de Universidad de Chile para el partido de vuelta, argumentando que los problemas de seguridad en Sausalito fueron responsabilidad del club organizador. La incertidumbre ahora se traslada al calendario, ya que el partido de revancha está programado para este domingo, lo que complica la reprogramación de los minutos restantes. La directiva azul espera que prevalezca el criterio deportivo sobre las pretensiones administrativas de su rival.