La crisis en el fútbol surcoreano ha alcanzado las esferas políticas del país, luego de que el expresidente de la Asociación de Fútbol de Corea (KFA), Chung Mong-gyu, y el exentrenador de la selección masculina, Hong Myung-bo, comparecieran ante la Asamblea Nacional. Ambos fueron citados como testigos ante el comité de Deportes del Parlamento para enfrentar un intenso interrogatorio tras la temprana eliminación del equipo nacional en la fase de grupos del Mundial 2026. La audiencia tuvo como objetivo central investigar posibles irregularidades, la falta de transparencia en la gestión federativa y las causas profundas del fracaso deportivo que ha generado un fuerte malestar entre la afición.

Tanto Chung, quien lideró la federación durante 13 años antes de dimitir el pasado 6 de julio, como Hong, que renunció a finales de junio tras el regreso del equipo a Seúl, ofrecieron disculpas públicas por los resultados obtenidos. Sin embargo, ambos rechazaron categóricamente las acusaciones de favoritismo y opacidad que han marcado el debate público en las últimas semanas. Chung, en su intervención inicial, lamentó las controversias y el decepcionante desempeño del equipo, asegurando que durante su gestión se realizaron esfuerzos significativos para el desarrollo del fútbol en su país.

Por su parte, Hong Myung-bo asumió la responsabilidad por el rendimiento deportivo, pero defendió la legalidad del proceso que llevó a su nombramiento en julio de 2024. El técnico abordó las críticas sobre la falta de transparencia en las reuniones previas a su contratación, afirmando que, aunque la percepción pública pueda ser negativa, él nunca buscó beneficios personales ni tratos especiales. Asimismo, el exentrenador desmintió las versiones que circulaban sobre su salario, negando que percibiera los 3.800 millones de wones, equivalentes a unos 2,64 millones de dólares, que se habían reportado en diversos medios.

Durante la sesión, los legisladores también pusieron el foco en las denuncias sobre un supuesto trato preferencial hacia graduados de la Universidad de Corea dentro de la estructura federativa. Chung Mong-gyu negó estas acusaciones, argumentando que, durante su mandato, de los 25 seleccionadores designados, únicamente uno provenía de dicha institución educativa, intentando así desestimar las sospechas de nepotismo que han rodeado a la KFA.

Esta instancia parlamentaria se produce en el marco de una investigación más amplia iniciada por el Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo sobre la gobernanza del fútbol surcoreano. La presión social ha sido un factor determinante, ya que los seguidores del equipo nacional han exigido responsabilidades claras tras la actuación en el Mundial 2026. En dicha competición, Corea del Sur integró el grupo A junto a México, Sudáfrica y la República Checa, logrando una única victoria ante los checos por 2-1, mientras que cayó derrotada ante los combinados mexicano y sudafricano por 1-0, lo que sentenció su eliminación prematura del torneo.