El director técnico de Universidad Católica, Daniel Garnero, manifestó su profundo descontento tras la reciente derrota de su equipo por 1-2 ante Ñublense en el Claro Arena. El estratega centró sus críticas en el desempeño del arbitraje, cuestionando específicamente las decisiones disciplinarias tomadas por el juez Diego Flores durante el encuentro, las cuales, a su juicio, condicionaron negativamente el desarrollo del juego para la escuadra precordillerana.

Uno de los puntos centrales del reclamo de Garnero fue la expulsión temprana de Fernando Zuqui, ocurrida a los cinco minutos de iniciado el compromiso. El entrenador calificó esta acción como determinante para el devenir del partido, argumentando que una tarjeta roja en una etapa tan inicial del encuentro debería reservarse para infracciones de extrema gravedad. Según su análisis, la jugada sancionada carecía de la trascendencia necesaria para justificar una medida tan drástica, lo cual alteró el trámite planificado por el cuerpo técnico.

Además de la expulsión de Zuqui, el técnico argentino cuestionó la falta de criterio uniforme en la aplicación del reglamento. Garnero comparó la situación con otras jugadas, como un pisotón sufrido por Justo Giani que no fue sancionado, señalando que estas inconsistencias generan molestia. El entrenador enfatizó que la interpretación de las reglas, como las manos dentro del área, parece quedar exclusivamente a discreción del árbitro de turno, sin un criterio claro que permita a los equipos entender el estándar de arbitraje que se aplicará en cada jornada.

La tensión escaló al referirse a la expulsión de Matías Palavecino en los minutos finales. Garnero relató que el árbitro amonestó al jugador tras una interacción verbal, criticando la actitud del colegiado. El técnico cuestionó la postura de autoridad adoptada por Flores, mencionando que, al conocer su pasado profesional fuera del fútbol, sintió que el árbitro trataba a los jugadores y al cuerpo técnico como si fueran sus subalternos, una actitud que calificó de prepotente y fuera de lugar para un juez deportivo.

Para cerrar sus declaraciones, el estratega de Universidad Católica hizo un llamado a la reflexión sobre el rol de los árbitros, subrayando que su función es dirigir el partido y cobrar correctamente, no ejercer una autoridad jerárquica sobre los participantes. A pesar de la frustración evidente por el resultado y las decisiones arbitrales, Garnero reconoció que el equipo debe procesar este malestar rápidamente. El enfoque del plantel ya está puesto en el próximo desafío, un encuentro de alta complejidad ante Coquimbo programado para este miércoles, donde buscarán revertir la situación anímica y deportiva.