La Asociación Pro-Defensa de los Animales (Aproa), una organización no gubernamental con 43 años de trayectoria en Caracas, ha suspendido sus operaciones de manera indefinida tras sufrir graves daños materiales en su sede ubicada en la urbanización Los Chaguaramos. El desbordamiento del río El Valle, ocurrido el pasado 22 de agosto, provocó una inundación que alcanzó 1,20 metros de altura en la planta baja de las instalaciones, afectando el 70% de la infraestructura y paralizando la atención veterinaria que beneficiaba a entre 40 y 60 mascotas diariamente.

Gustavo Pereira, administrador de la organización, informó que la fuerza del agua superó las barreras de contención instaladas en la entrada, rompiendo el vidrio de la puerta principal y anegando áreas críticas como la recepción, los consultorios, el área quirúrgica y el departamento contable. Según el balance preliminar, la inundación destruyó equipos de computación, electrodomésticos, insumos médicos descartables y mobiliario. Aunque el personal logró poner a salvo a los animales que se encontraban en el lugar al momento del incidente, trasladándolos al segundo piso, la operatividad del centro quedó totalmente inhabilitada.

La situación se agravó debido a que el desbordamiento del río El Valle ocurrió en el marco de las intensas precipitaciones asociadas a la onda tropical 40, un evento meteorológico que también causó afectaciones significativas en la autopista Valle-Coche. Pereira destacó que esta no fue la primera crecida del mes, pues el 15 de agosto, durante el paso de la onda tropical 37, el río ya había ingresado a la sede, aunque en aquella ocasión el nivel del agua fue menor y no generó pérdidas materiales.

La inoperatividad de Aproa no solo afecta la atención clínica regular, que incluía consultas, cirugías y emergencias, sino que también ha pausado las labores de asistencia social que la organización realizaba. Tras el sismo del 24 de junio, el equipo había iniciado un programa de jornadas comunitarias en zonas vulnerables como La Guaira y El Junquito, donde ofrecían consultas, desparasitación y esterilizaciones. Estas actividades, que se financiaban mediante los servicios de bajo costo prestados en la sede de Los Chaguaramos, se encuentran actualmente detenidas.

El personal de la organización trabaja actualmente en la limpieza, desinfección y retiro de escombros, mientras el departamento contable levanta el inventario de las pérdidas. Aunque el laboratorio clínico, ubicado en el segundo piso, no sufrió daños directos por el agua, no puede funcionar debido a la falta de insumos descartables y sistemas operativos. Hasta la fecha, no existe una fecha estimada para la reapertura, ya que la prioridad es rehabilitar los espacios de manera segura.

Finalmente, Pereira señaló que las inundaciones en la calle Aranda son un problema recurrente, atribuido por los afectados a la construcción de los pilotes del segundo piso de la autopista Valle-Coche, los cuales reducen la capacidad de drenaje del río. Ante la magnitud de los daños, una comisión militar en representación de la Alcaldía del Municipio Libertador acudió al lugar para brindar asistencia y colaborar en las tareas de recuperación, mientras la organización hace un llamado a las autoridades para evaluar soluciones definitivas al cauce del río.