A un mes del doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela el pasado 24 de junio, la Iglesia Católica en Caracas conmemoró a las víctimas con una ceremonia religiosa. Monseñor Raúl Biord, arzobispo de la capital, encabezó la Eucaristía en la Iglesia Chiquinquirá, donde elevó oraciones por el descanso eterno de los fallecidos y reconoció la labor humanitaria que se ha desarrollado desde el inicio de la emergencia. Durante su homilía, el prelado enfatizó que el servicio brindado por los voluntarios es un pilar fundamental para la recuperación de las comunidades afectadas.

El arzobispo hizo un llamado a la continuidad de los esfuerzos de asistencia, instando a fortalecer la organización a través de las Cáritas parroquiales y la pastoral social. Biord destacó que, si bien la ayuda material como alimentos e insumos es indispensable, el acompañamiento humano representa un valor incalculable en este contexto de crisis. Según el religioso, dedicar tiempo a quienes sufren es una forma esencial de solidaridad, subrayando que la necesidad de voluntarios sigue siendo alta mientras las comunidades intentan sobreponerse a la tragedia.

La conmemoración ocurre en un escenario marcado por la incertidumbre respecto a las cifras oficiales. A un mes del evento sísmico, que alcanzó magnitudes de 7.2 y 7.5, el balance de víctimas sigue siendo objeto de seguimiento. Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, ha centralizado la información oficial desde el día siguiente al desastre. El reporte más reciente, emitido el pasado miércoles, cifra en 5.398 los fallecidos a nivel nacional, aunque el Ejecutivo no ha detallado el desglose de estas cifras por estados o municipios específicos.

A nivel regional, las autoridades locales han proporcionado datos sobre el impacto en sus jurisdicciones. El estado La Guaira se mantiene como la entidad con mayor afectación, reportando 4.387 fallecidos, según declaraciones del gobernador José Alejandro Terán, quien confirmó que las labores de búsqueda y remoción de escombros aún se mantienen activas. Por su parte, la Gran Caracas contabiliza 140 decesos distribuidos entre los municipios Libertador, Chacao y Baruta, mientras que los estados Aragua, Carabobo y Falcón suman un total de 39 víctimas mortales.

El impacto en la infraestructura ha sido significativo, con un reporte gubernamental que indica daños en 856 edificaciones, de las cuales 190 colapsaron totalmente. A pesar de la magnitud de la destrucción, persiste la falta de un registro oficial consolidado sobre el número de personas desaparecidas. Ante este vacío de información, la Organización de las Naciones Unidas ha proyectado una cifra estimada de más de 50.000 personas sin ubicar, lo que refleja la complejidad de las operaciones de rescate y la magnitud del desastre que aún mantiene en vilo a gran parte del norte del país.