Tras los sismos registrados el pasado 24 de junio, que afectaron la infraestructura y la pista de aterrizaje del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, las autoridades venezolanas implementaron un plan de contingencia para mantener la conectividad aérea del país. Como respuesta inmediata ante las restricciones en la principal terminal del litoral central, dos aeropuertos ubicados en el estado Aragua han sido habilitados para absorber parte de la demanda de pasajeros, consolidándose como alternativas temporales mientras se ejecutan las reparaciones necesarias.

El Aeropuerto Aragua Tacarigua, situado en la carretera nacional Maracay–Mariara, reanudó sus operaciones comerciales el 6 de julio, tras permanecer seis años inactivo. La reapertura, adelantada por las autoridades regionales como parte del plan de emergencia, ha registrado una alta demanda, movilizando a más de 2500 pasajeros en su primer mes de funcionamiento hacia seis destinos nacionales. Actualmente, la terminal gestiona vuelos diarios hacia Los Roques mediante la aerolínea Conviasa, además de conexiones con ciudades como Puerto Ayacucho, Barcelona, Las Piedras, Barquisimeto y Barinas a través de la aerolínea Sasca.

A pesar de la reactivación, la infraestructura de Tacarigua enfrenta retos operativos significativos. El lobby y la sala de embarque poseen capacidades limitadas, lo que obliga a una gestión sincronizada de los itinerarios para evitar la saturación de los espacios. Asimismo, la terminal carece de pantallas informativas de vuelos y cuenta con servicios comerciales reducidos. La dirección del aeropuerto ha señalado que, para garantizar la seguridad y aspirar a futuras operaciones internacionales, es necesario avanzar en la certificación del personal y de la pista, además de realizar inversiones sustanciales en infraestructura.

Por su parte, el Aeropuerto Libertador, ubicado dentro de la Base Aérea El Libertador (BAEL) en Palo Negro, también comenzó a recibir vuelos comerciales a mediados de julio para mitigar el impacto de la contingencia. A diferencia de una terminal convencional, esta instalación militar ha implementado una logística particular: los pasajeros deben realizar el proceso de check-in en el centro comercial Parque Los Aviadores, situado a cuatro kilómetros de distancia, antes de ser trasladados en autobús hasta la base aérea para el embarque. Esta modalidad, aunque funcional, representa una diferencia notable respecto a la experiencia aeroportuaria habitual.

Ante este escenario, han surgido propuestas para transformar la base aérea de Palo Negro en una terminal civil de alcance internacional. Representantes parlamentarios y autoridades municipales han presentado un proyecto que busca convertir la instalación militar en un aeropuerto comercial permanente. Según los promotores de la iniciativa, la ejecución de esta obra requeriría una inversión estimada en 2000 millones de dólares, la cual se pretende financiar mediante capital privado.

Mientras el proyecto para Palo Negro se mantiene en fase de evaluación, la operatividad de ambos aeropuertos aragüeños continúa siendo vital para el flujo de pasajeros nacional. La emergencia aérea ha puesto de relieve la necesidad de fortalecer la infraestructura aeroportuaria regional, no solo para atender situaciones de crisis, sino como un elemento clave para el desarrollo económico y la conectividad del país a largo plazo.