Familias mantienen búsqueda de desaparecidos a un mes del terremoto en Vargas
A un mes del doble terremoto en el estado Vargas, Venezuela, familiares de las víctimas continúan acampando en las zonas de los edificios colapsados, a la espera de la recuperación de los cuerpos de sus seres queridos ante la persistencia de fallas logísticas y la necesidad de maquinaria pesada.
Puntos clave:
- Contexto: Redactado por Redacción Orbynex y validado por la mesa editorial.
- Hecho central:A un mes del doble terremoto en el estado Vargas, Venezuela, familiares de las víctimas continúan acampando en las zonas de los edificios colapsados, a la espera de la recuperación de los cuerpos de sus seres queridos ante la persistencia de fallas logísticas y la necesidad de maquinaria pesada.

A un mes del doble terremoto que sacudió el estado Vargas, en Venezuela, decenas de familias mantienen campamentos improvisados en las zonas donde colapsaron diversos conjuntos residenciales. Con toldos, carpas y suministros básicos, los allegados de las víctimas permanecen en las inmediaciones de los escombros, decididos a no retirarse hasta lograr la recuperación de los cuerpos de sus seres queridos. La tragedia, ocurrida el pasado 24 de junio, dejó una estela de destrucción que aún mantiene a equipos de rescate y voluntarios trabajando en la remoción de estructuras.
En la urbanización Caribe, los familiares de quienes residían en el edificio Rita Sol Palace continúan a la espera de noticias. Janet Pérez Marcano, quien viajó desde el extranjero tras conocer la noticia, es una de las personas que pernocta en el lugar. Según detalla, de los 42 desaparecidos que inicialmente se reportaron en esa estructura, los rescatistas han logrado extraer 34 cuerpos, quedando ocho pendientes por recuperar. Las labores en este punto son ejecutadas por una brigada de rescatistas argentinos, funcionarios de Protección Civil y voluntarios independientes, quienes han enfrentado fallas logísticas y las inclemencias del clima durante estas cuatro semanas.
La situación en otros puntos de la entidad, como Caraballeda, refleja desafíos similares. En las residencias Bahía Mar, los familiares de siete personas desaparecidas han tenido que gestionar sus propios recursos ante la falta de maquinaria pesada estatal. Gloria Rey, una de las afectadas, informó que su grupo familiar reunió 20 mil dólares para contratar una grúa tipo pluma y remover escombros densos, logrando extender el servicio gracias a la disposición de los operadores. A pesar de la visibilidad que han dado a su caso, denuncian que la respuesta institucional ha sido insuficiente, aunque destacan la solidaridad de la ciudadanía, que les ha provisto de alimentos y agua.
Por su parte, en el urbanismo Misión Vivienda OPP25, la angustia persiste para quienes aguardan la extracción de sus parientes. Kelly Oropeza, quien busca a cuatro familiares, señala que la falta de cultura sísmica en el país complicó la capacidad de reacción ante los movimientos telúricos de 7,2 y 7,5 grados. Este sentimiento de impotencia se repite entre los afectados, quienes observan con dolor cómo el tiempo transcurre sin que se logre cerrar el ciclo de búsqueda. En este sector, el apoyo de brigadas internacionales ha sido fundamental para las tareas de recuperación.
La persistencia de los familiares ha permitido, en algunos casos, hallazgos desgarradores pero necesarios para el duelo. José Yarbes, habitante de la torre B de la OPP33, relató cómo tras tres semanas de excavaciones manuales junto a otros vecinos, logró encontrar los cuerpos de su madre y su sobrino, quienes fueron hallados abrazados bajo los escombros. A pesar de haber recuperado a sus seres queridos, Yarbes permanece en el sitio, consciente de que aún faltan decenas de personas por localizar en las ruinas de los edificios colapsados.
A 28 días de la tragedia, los campamentos en Caribe y Caraballeda se han convertido en un paisaje cotidiano. La combinación de la solidaridad comunitaria, el esfuerzo de brigadistas internacionales y la determinación de los familiares sostiene las labores de búsqueda. Mientras el concreto sigue ocultando los restos de las víctimas, los allegados reafirman su compromiso de permanecer en las aceras, a la espera de que la maquinaria pesada permita finalmente recuperar a quienes aún permanecen atrapados.