El Comando Sur de Estados Unidos ha finalizado oficialmente su operación de asistencia militar en territorio venezolano, la cual fue desplegada como respuesta a los movimientos telúricos registrados el pasado 24 de junio. Según la información oficial emitida por las autoridades militares estadounidenses, el contingente restante que permanecía en el país ha completado su retirada, marcando el cierre de la intervención directa del Departamento de Defensa en las labores de auxilio y logística sobre el terreno.

El general Francis L. Donovan, quien lidera el Comando Sur, comunicó a través de sus redes sociales que la partida de los últimos efectivos pone fin a la presencia operativa de las fuerzas armadas en las zonas afectadas. No obstante, el alto mando militar enfatizó que esta salida no implica un abandono de la situación, sino una transición en la modalidad de apoyo. El compromiso de Washington con la recuperación de las áreas impactadas por los sismos se mantendrá vigente, canalizándose ahora a través de vías diplomáticas y mediante la colaboración con entidades humanitarias especializadas.

En este sentido, el general Donovan detalló que los esfuerzos de reconstrucción a largo plazo serán gestionados en estrecha coordinación con el Departamento de Estado. El objetivo es asegurar que la asistencia continúe llegando a las comunidades que aún enfrentan los estragos de la emergencia. Asimismo, el funcionario expresó un mensaje de solidaridad hacia la población venezolana, destacando la resiliencia y fortaleza demostradas por los ciudadanos ante la crisis, al tiempo que extendió sus deseos de prosperidad y paz para el futuro del país.

Durante el periodo en que las fuerzas estadounidenses estuvieron presentes en Venezuela, su labor se centró principalmente en proporcionar apoyo logístico, facilitar la coordinación con los equipos de rescate locales y colaborar estrechamente con diversas agencias internacionales de ayuda. Esta fase de asistencia directa permitió agilizar la respuesta inmediata tras el doblete sísmico, un evento que requirió una movilización significativa de recursos y personal especializado para atender las necesidades más urgentes de los damnificados.

Paralelamente a la retirada de las tropas, el encargado de Negocios de Estados Unidos en Caracas, John Barrett, ofreció detalles sobre el alcance financiero de la ayuda brindada. Según el diplomático, el gobierno estadounidense ha destinado un total superior a los 386 millones de dólares en asistencia humanitaria para mitigar los efectos de la catástrofe. Estos fondos, gestionados bajo la administración del presidente Donald Trump, tienen como propósito fundamental brindar alivio a decenas de miles de familias que resultaron afectadas por los terremotos.

Con el cierre de esta etapa de apoyo militar, la atención se desplaza ahora hacia los procesos de reconstrucción sostenida. Mientras las organizaciones humanitarias y las instancias diplomáticas asumen el protagonismo en la siguiente fase de la recuperación, el impacto de la ayuda financiera y logística desplegada en las semanas críticas posteriores al 24 de junio permanece como un elemento central en la respuesta a la emergencia nacional.