Comunidades religiosas en Caracas adaptan sus misas tras daños por sismos
A casi un mes de los sismos en Caracas, al menos 25 iglesias han suspendido actividades en sus interiores debido a daños estructurales. Los feligreses continúan celebrando eucaristías en espacios abiertos mientras esperan evaluaciones de las autoridades.
Puntos clave:
- Contexto: Redactado por Redacción Orbynex y validado por la mesa editorial.
- Hecho central:A casi un mes de los sismos en Caracas, al menos 25 iglesias han suspendido actividades en sus interiores debido a daños estructurales. Los feligreses continúan celebrando eucaristías en espacios abiertos mientras esperan evaluaciones de las autoridades.

A casi un mes del doble evento sísmico que sacudió a Caracas, la dinámica de la vida religiosa en la capital ha experimentado una transformación significativa. Ante los daños estructurales sufridos por diversos templos, las comunidades eclesiásticas han trasladado sus actividades litúrgicas a espacios abiertos, plazas y estacionamientos. Esta medida, adoptada por razones de seguridad, busca garantizar la continuidad de la fe mientras los feligreses aguardan por evaluaciones técnicas y futuras restauraciones en sus centros de culto habituales.
La iglesia de San José de Ñaraulí, situada en la parroquia San José de Cotiza, es uno de los recintos afectados. Tras recibir una etiqueta roja por parte de las autoridades debido a los daños en su estructura oeste, el templo permanece cerrado al público. Ante esta situación, los fieles se congregan diariamente en la plaza de Los Liceos o en las áreas externas del edificio para participar en la eucaristía. El párroco Luis García ha destacado que, si bien el edificio físico requiere reparaciones, la comunidad ha encontrado en esta contingencia una oportunidad para reflexionar sobre la importancia de valorar sus espacios sagrados una vez que sean rehabilitados.
La situación se replica en otros puntos de la ciudad. La Arquidiócesis de Caracas ha reportado que al menos 25 templos sufrieron averías tras los sismos. Entre ellos destaca la Catedral de Caracas, una edificación histórica que, a pesar de haber resistido diversos eventos telúricos a lo largo de los siglos, resultó afectada en su torre, fachada, pináculos y bóvedas. Particularmente, la capilla de San Pedro presenta daños en sus techos mudéjares del siglo XVIII, una pieza de valor patrimonial considerable. Actualmente, las actividades administrativas se gestionan de forma digital y las misas dominicales se celebran en la calle, bajo la modalidad de campaña, debido al riesgo que implica el uso del templo.
En otros sectores, como en la iglesia Nuestra Señora de la Luz en Coche, la preocupación se centra en la falta de inspecciones oficiales. El templo presenta hundimientos en el piso y grietas en la mampostería, agravadas por el hecho de estar construido sobre un terreno de relleno. A pesar de haber notificado a las instancias correspondientes, los párrocos señalan que aún esperan la visita de ingenieros, bomberos y personal de Protección Civil para determinar el nivel de riesgo real de la estructura. De igual manera, la iglesia San José del Ávila aguarda evaluaciones técnicas tras la pérdida total de una de sus cúpulas.
Más allá de los daños materiales, los líderes religiosos han hecho un llamado a la calma, enfatizando que los sismos son procesos naturales y no deben interpretarse como castigos. La comunidad eclesiástica mantiene la esperanza de que, una vez atendidas las prioridades de los ciudadanos damnificados, los organismos del Estado inicien los trabajos necesarios para recuperar el patrimonio religioso. Mientras tanto, la fe de los caraqueños persiste a las puertas de sus iglesias, adaptándose a las circunstancias y manteniendo la oración como eje de unión comunitaria.