Crisis de amputados tras el terremoto en Venezuela: la respuesta humanitaria
Tras el terremoto del 24 de junio en Venezuela, cientos de sobrevivientes enfrentan la pérdida de extremidades. Organizaciones locales y especialistas en ortopedia han creado el Fondo Humanitario 77 para proveer prótesis y rehabilitación integral, buscando devolver la autonomía a los afectados en un esfuerzo de largo plazo.
Puntos clave:
- Contexto: Redactado por Redacción Orbynex y validado por la mesa editorial.
- Hecho central:Tras el terremoto del 24 de junio en Venezuela, cientos de sobrevivientes enfrentan la pérdida de extremidades. Organizaciones locales y especialistas en ortopedia han creado el Fondo Humanitario 77 para proveer prótesis y rehabilitación integral, buscando devolver la autonomía a los afectados en un esfuerzo de largo plazo.

Tras el terremoto ocurrido el pasado 24 de junio en Venezuela, que dejó un saldo oficial de más de 5.000 fallecidos y miles de personas rescatadas, ha surgido una crisis silenciosa que afecta a un número indeterminado de sobrevivientes: las amputaciones derivadas de lesiones por aplastamiento. Este fenómeno, causado por el peso de toneladas de concreto sobre los cuerpos durante los derrumbes, ha dejado a cientos de personas, entre adultos y niños, ante la necesidad urgente de dispositivos ortopédicos para recuperar su autonomía.
Para abordar esta problemática, diversas organizaciones han unido esfuerzos en una iniciativa denominada Fondo Humanitario 77: fe sin fronteras. Este proyecto, que integra a la Fundación Juan Pablo Dos Santos, el Hospital Ortopédico Infantil, Fundaprocura y la Fundación CIREC de Colombia, busca garantizar no solo la entrega de prótesis, sino también un acompañamiento integral que incluye terapias y mantenimiento a largo plazo. Hasta la fecha, el fondo ha recaudado más de 320.000 dólares, con una meta de alcanzar los dos millones para establecer un centro de rehabilitación especializado en el país.
El trabajo técnico detrás de esta recuperación se concentra en talleres como Ortoprotécnica, ubicado en Catia, Caracas. Bajo la dirección de Eduardo Dámaso, quien cuenta con tres décadas de experiencia en el sector, este equipo se encarga de fabricar prótesis que combinan materiales importados de alta tecnología —como fibra de carbono y componentes electrónicos— con mano de obra venezolana. El taller, que tiene capacidad para atender entre cuatro y ocho pacientes diarios, se ha convertido en un aliado estratégico para transformar la realidad de quienes perdieron extremidades, ofreciendo soluciones personalizadas según el nivel de amputación.
Juan Pablo Dos Santos, quien sufrió la pérdida de sus piernas en un accidente de tránsito en 2019, ha liderado la labor de acompañamiento visitando a cerca de 50 pacientes en hospitales. Su experiencia personal le ha permitido conectar con los sobrevivientes del sismo, brindándoles apoyo emocional y demostrando que la rehabilitación es un proceso que requiere tanto de dispositivos médicos como de una decisión personal de superación. Según Dos Santos, la prótesis representa la diferencia entre la dependencia total y la posibilidad de retomar una vida activa y productiva.
La iniciativa busca trascender la ayuda inmediata, promoviendo un compromiso constante con los afectados. Los especialistas enfatizan que una amputación exige recursos, tiempo y un seguimiento médico especializado para asegurar la salud y comodidad del paciente. A través de la plataforma digital del fondo, los afectados pueden registrar sus necesidades para ser evaluados por el equipo médico, garantizando que la ayuda llegue a quienes realmente la requieren.
Este esfuerzo colectivo subraya la capacidad de resiliencia frente a la tragedia. Mientras el país avanza en la reconstrucción de su infraestructura, la atención a los sobrevivientes amputados se presenta como un pilar fundamental para devolver la dignidad a quienes, tras el desastre, enfrentan el desafío de reconstruir sus vidas desde una nueva condición física.