El estado Carabobo enfrenta una crisis eléctrica agravada tras el doble sismo ocurrido el pasado 24 de junio, evento que dañó la infraestructura de la planta Termocarabobo y revirtió los avances logrados en la estabilización del servicio. Antes del fenómeno natural, la región había experimentado una mejora temporal con la recuperación de 600 megavatios, lo que permitió reducir la frecuencia de los cortes. Sin embargo, las vibraciones sísmicas fracturaron componentes críticos, específicamente los aislantes de cerámica de los transformadores en las cuatro máquinas generadoras, dejando inoperativos 450 megavatios de capacidad.

La situación actual se traduce en esquemas de racionamiento severos que afectan la cotidianidad de los habitantes. Las interrupciones del servicio eléctrico, que anteriormente eran intermitentes o de corta duración, ahora se extienden hasta por diez horas diarias en diversas comunidades. Los ciudadanos reportan dificultades para distinguir si los cortes responden a una administración de carga programada o a averías derivadas del deterioro del sistema y las condiciones climáticas. Además, las constantes variaciones de voltaje han provocado daños significativos en electrodomésticos, sumando una carga económica imprevista para las familias.

El impacto en el sector salud es especialmente crítico. En el ambulatorio del Seguro Social de Colinas de Pequén, el personal médico debe atender emergencias y realizar curaciones bajo condiciones precarias, dependiendo frecuentemente de linternas o luz natural. Aunque se gestionó una planta eléctrica proveniente de Barinas para mitigar estas fallas, el equipo permanece inoperativo debido a la falta de adecuaciones técnicas en el tablero eléctrico del centro, una tarea que sigue pendiente por parte de la estatal eléctrica.

La crisis también afecta la productividad y el trabajo remoto. Habitantes de sectores como la urbanización Prebo han enfrentado cortes prolongados que superan las doce horas, obligando a los trabajadores a desplazarse a establecimientos comerciales con conexión a internet para cumplir con sus responsabilidades laborales. Esta movilidad forzada implica gastos adicionales en transporte y consumo, complicando aún más la estabilidad económica de los ciudadanos frente a la incertidumbre del servicio.

Ante este panorama, las autoridades regionales han señalado que solo se han recuperado 150 megavatios de la capacidad perdida. El gobernador Rafael Lacava ha instado a la población a moderar el consumo eléctrico, citando un aumento en la demanda regional que alcanza picos de 1600 megavatios, y ha atribuido parte de la tensión en el sistema a la minería de criptomonedas cerca de circuitos prioritarios. No obstante, hasta la fecha, ni Corpoelec ni el Ministerio de Energía Eléctrica han ofrecido un cronograma detallado sobre la reparación total de la infraestructura de Termocarabobo ni han respondido a las solicitudes de los vecinos sobre la resolución de las fallas técnicas en los centros de salud.