Damnificados por sismos en La Guaira emprenden en refugios ante falta de ayuda oficial
Sobrevivientes del doble sismo en La Guaira han establecido microemprendimientos en el refugio del estadio César Nieves para subsistir ante la ausencia de subsidios y créditos gubernamentales.
Puntos clave:
- Contexto: Redactado por Redacción Orbynex y validado por la mesa editorial.
- Hecho central:Sobrevivientes del doble sismo en La Guaira han establecido microemprendimientos en el refugio del estadio César Nieves para subsistir ante la ausencia de subsidios y créditos gubernamentales.

Tras el doble sismo registrado el pasado 24 de junio en el estado La Guaira, con magnitudes de 7.2 y 7.5 según la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), decenas de familias damnificadas han convertido el refugio temporal del estadio César Nieves, en Catia La Mar, en un centro de actividad económica improvisada. Ante la falta de balances oficiales sobre la infraestructura afectada y la ausencia de programas de ayuda estatal concretos, los sobrevivientes han optado por la autogestión para generar ingresos y cubrir sus necesidades básicas.
El campamento, compuesto por carpas azules, se ha transformado en un espacio donde los propios afectados cocinan y comercian diversos productos. Emprendedores que perdieron sus negocios y viviendas en sectores populares y urbanizaciones han rescatado enseres de entre los escombros, como cocinas y neveras, para reiniciar sus actividades comerciales dentro del recinto. La oferta incluye desde alimentos preparados, como tequeños y empanadas, hasta café y comida rápida, atendiendo tanto a los residentes del refugio como a funcionarios y personas que transitan por la zona.
La dinámica comercial se sostiene gracias a la solidaridad y al boca a boca. Los vendedores, que cuentan con permisos gestionados a través de los consejos comunales locales, destacan que esta iniciativa no solo representa un salvavidas económico, sino también un apoyo emocional en medio de la incertidumbre. A pesar de los anuncios gubernamentales sobre planes de contingencia, los afectados señalan que no han recibido propuestas de financiamiento ni créditos para recuperar sus fuentes de empleo originales, lo que los obliga a depender exclusivamente de sus propios recursos y de la colaboración mutua.
La situación habitacional sigue siendo una preocupación central. Muchas de las familias alojadas en el estadio perdieron sus hogares, los cuales fueron marcados con etiquetas rojas debido a daños estructurales severos. Aunque los damnificados han logrado adaptarse a la vida en el refugio, mantienen un llamado constante a las autoridades regionales y nacionales para obtener soluciones definitivas. Reclaman la necesidad de viviendas seguras y, en el ámbito económico, solicitan acceso a créditos a largo plazo y con intereses bajos que les permitan reconstruir sus negocios de manera formal, más allá de los bonos asistenciales que, según aseguran, resultan insuficientes para cubrir los gastos familiares.
La experiencia en el estadio César Nieves pone de manifiesto la capacidad de resiliencia de los afectados, quienes comparan su situación actual con los esfuerzos de superación vividos durante la tragedia de 1999. Sin embargo, los emprendedores insisten en que la autogestión, aunque vital, no sustituye la responsabilidad del Estado en la reconstrucción de la infraestructura y el respaldo a la economía popular. Mientras esperan respuestas concretas sobre su futuro habitacional y financiero, los fogones del refugio permanecen encendidos como símbolo de su determinación por salir adelante.