El reciente terremoto de magnitud 7,4 que afectó a una extensa zona de Colombia ha generado interrogantes sobre su posible relación con los sismos registrados anteriormente en Venezuela. Sin embargo, expertos en sismología han aclarado que, a pesar de compartir magnitudes similares, ambos eventos responden a mecanismos tectónicos fundamentalmente distintos, descartando una conexión directa entre ellos.

Viviana Dionisio, sismóloga de la Red Sismológica Nacional de Colombia, explicó que el movimiento telúrico colombiano, cuyo epicentro se localizó en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, fue un sismo de "profundidad intermedia". Este fenómeno se originó por un proceso de subducción, donde la placa de Nazca se desplaza bajo la placa Sudamericana. Este mecanismo, característico de las zonas costeras del Cinturón de Fuego del Pacífico, provoca una acumulación de energía que suele derivar en eventos de gran magnitud, similares a los observados históricamente en naciones como Chile, Japón y Ecuador.

Por el contrario, los sismos que han afectado a Venezuela, los cuales han dejado un saldo trágico de más de 6.300 fallecidos, tienen un origen geológico diferente. Según la especialista, estos eventos son el resultado de la interacción entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana a través de un movimiento lateral. A diferencia del sismo colombiano, los terremotos en territorio venezolano se clasifican como superficiales y responden a un mecanismo de desplazamiento de rumbo, lo que marca una distinción técnica clara entre ambos fenómenos.

La profundidad del epicentro es un factor determinante para entender el impacto de estos desastres. En los sismos superficiales, las ondas sísmicas recorren una distancia menor hasta alcanzar la superficie, lo que puede intensificar los daños en las áreas cercanas. En contraste, en los sismos profundos, las ondas atraviesan una mayor cantidad de material terrestre, perdiendo energía en su recorrido. No obstante, Dionisio advirtió que la profundidad no es el único factor, ya que la vulnerabilidad de las edificaciones y las condiciones del terreno juegan un papel crucial en la magnitud de los daños.

Colombia, debido a su ubicación geográfica y la interacción de diversas placas tectónicas, presenta una amenaza sísmica constante, especialmente en las zonas asociadas a las cordilleras de los Andes y la región del Pacífico. Tras el terremoto reciente, el Servicio Geológico Colombiano ha reportado 33 réplicas, siendo la de mayor intensidad una de magnitud 4,8. Los expertos señalan que es normal que la frecuencia y magnitud de estas réplicas disminuyan con el paso de los días o semanas.

Finalmente, especialistas como Rodrigo León, profesor del Departamento de Geociencias de la Universidad de los Andes, enfatizaron que la ciencia actual no permite predecir terremotos ni anticipar con exactitud cuándo ocurrirán réplicas. Aunque los daños reportados en Colombia son extensos, los expertos coinciden en que, dada la magnitud del evento, las consecuencias podrían haber sido aún más graves.