El hospital de campaña instalado por España en el Parque del Este, en Caracas, ha finalizado formalmente sus labores de asistencia humanitaria tras un mes de operaciones. La misión, coordinada por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid), concluyó su despliegue el pasado 20 de julio, marcando el cierre de una intervención que buscaba aliviar la presión sobre el sistema de salud local tras el doble sismo que sacudió la región central de Venezuela hace cuatro semanas. Actualmente, el equipo técnico se encuentra en las etapas finales de desmantelamiento y logística para proceder con el retorno a territorio español.

Desde su llegada al país el 1 de julio, el contingente español, compuesto por 90 profesionales entre personal sanitario, especialistas en logística y coordinadores, estableció una infraestructura médica temporal. Las operaciones asistenciales comenzaron formalmente el 4 de julio, ofreciendo una amplia gama de servicios que incluyeron urgencias clínicas, medicina general, pediatría, obstetricia, traumatología y fisioterapia, además de apoyo en salud mental. Según los datos de la misión, se brindó atención a entre 3.500 y 3.600 pacientes, acumulando un total de más de 4.200 consultas médicas durante su estancia.

La jefa de la misión, Marta Catalinas, destacó que la mayor demanda de servicios se concentró en las áreas de fisioterapia y salud mental. Este fenómeno responde tanto a las lesiones físicas sufridas por los ciudadanos durante las labores de rescate tras los derrumbes, como al impacto emocional derivado de la catástrofe. El hospital no solo atendió a las víctimas directas del desastre natural, sino también a pacientes con patologías crónicas que se vieron imposibilitados de acceder a los centros de salud habituales debido al colapso de las infraestructuras médicas locales en las zonas afectadas.

La retirada del equipo español ocurre en un contexto de esfuerzos continuos por parte de la comunidad internacional para estabilizar la situación en Caracas y La Guaira, siendo esta última la zona costera que sufrió los mayores daños. Las cifras oficiales proporcionadas por las autoridades venezolanas reflejan la magnitud de la tragedia: el número de fallecidos asciende a más de 5.300 personas, mientras que los heridos contabilizados suman 16.740.

El impacto en la infraestructura habitacional ha sido igualmente severo, dejando a 17.265 ciudadanos sin hogar. De acuerdo con los informes gubernamentales, el sismo provocó el colapso total de 190 edificaciones y causó daños severos en otras 856 estructuras en la región central del país. Esta situación de emergencia obligó a la habilitación de múltiples albergues y centros de atención médica provisionales, los cuales han sido fundamentales para gestionar la crisis humanitaria mientras avanzan las labores de auxilio y recuperación en las áreas más devastadas.