Expertos descartan riesgos mayores tras actividad sísmica en Venezuela
La geóloga Luiraima Salazar ha descartado riesgos inminentes tras la reciente actividad sísmica en Venezuela, calificando los eventos como un proceso natural de reajuste tectónico.
Puntos clave:
- Contexto: Redactado por Redacción Orbynex y validado por la mesa editorial.
- Hecho central:La geóloga Luiraima Salazar ha descartado riesgos inminentes tras la reciente actividad sísmica en Venezuela, calificando los eventos como un proceso natural de reajuste tectónico.

La reciente actividad sísmica registrada en diversos puntos de Venezuela ha generado inquietud en la población, especialmente tras la detección de un enjambre de sismos en las inmediaciones de la isla La Tortuga. Ante esta situación, la ingeniera geóloga Luiraima Salazar emitió un informe técnico el pasado 19 de julio, en el cual analizó la dinámica telúrica actual del país. Según la especialista, los movimientos registrados se mantienen dentro de los parámetros de baja magnitud y microsismicidad, descartando cualquier indicio de peligro inminente o patrones que sugieran un evento de mayor escala.
El análisis técnico detalla que los temblores observados recientemente, incluyendo los registrados en la madrugada en zonas como La Guaira, Boca de Aroa, Caracas, Los Teques, Naiguatá y La Victoria, responden a un proceso natural de reajuste de las placas tectónicas. Este fenómeno es considerado una consecuencia posterior a los eventos sísmicos ocurridos el 24 de junio. La experta enfatizó que, aunque algunos de estos movimientos fueron percibidos por la ciudadanía, no representan una anomalía preocupante dentro del comportamiento geológico habitual de la región.
Un punto de atención particular fue la diferencia en la medición de la magnitud de los sismos en el Litoral Central. Mientras que la plataforma Android Earthquake Alerts notificó preliminarmente una magnitud de 4,1, la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) confirmó posteriormente un valor de 3,0. Salazar aclaró que esta discrepancia es un fenómeno común en la sismología y no debe interpretarse como una contradicción entre las fuentes de información. Asimismo, explicó que la escasa profundidad del epicentro, situada en 3,9 kilómetros, facilitó que el movimiento fuera sentido con mayor intensidad por los habitantes, alcanzando niveles de III a IV en la escala de Mercalli Modificada, aunque sin provocar daños estructurales significativos.
Respecto a la actividad detectada al sur y sureste de la isla La Tortuga, donde se registraron sismos con magnitudes entre 2,4 y 3,6, la geóloga señaló que se trata de un reajuste espacial localizado. Salazar precisó que estos eventos son consistentes con la actividad tectónica propia del sistema de fallas de El Pilar. No obstante, aclaró que los datos disponibles hasta el momento no permiten vincular estos movimientos directamente con una falla geológica específica, ni deben considerarse necesariamente como réplicas directas del doblete sísmico del 24 de junio.
Finalmente, la especialista fue enfática al señalar que la secuencia de movimientos en La Tortuga no constituye una señal de alerta ante un terremoto de gran magnitud, ni representa un riesgo de oleaje anómalo para las costas venezolanas. Ante este panorama, Salazar instó a la población a mantener la calma y a continuar con las medidas preventivas habituales. Recomendó a las comunidades revisar los protocolos de seguridad familiar y verificar la estabilidad de las infraestructuras, reafirmando la importancia de la prevención como herramienta fundamental ante la actividad sísmica natural del país.