A tres meses del doblete sísmico que sacudió al estado Carabobo, el Colegio de Ingenieros local ha presentado un balance detallado sobre el estado de las edificaciones en la entidad. Un equipo conformado por 653 técnicos certificados, quienes recibieron formación específica para esta labor, ha inspeccionado un total de 2435 inmuebles para determinar los niveles de riesgo y las necesidades de intervención estructural.

El proceso de evaluación, coordinado por Carlos Muñiz, directivo del gremio, se ha estructurado en tres fases técnicas. La primera etapa consiste en una inspección visual que clasifica las estructuras mediante un sistema de etiquetas de colores: verde para edificaciones seguras, amarillo para aquellas con daños moderados que requieren precaución, y rojo para inmuebles con fallas severas que, preliminarmente, se consideran no habitables. Según los datos recopilados, el 18,2 % de las propiedades evaluadas recibió etiqueta verde, el 30,1 % fue clasificado como amarillo, el 43,7 % obtuvo la etiqueta roja y un 8,1 % adicional corresponde a estructuras que colapsaron totalmente.

Muñiz enfatizó que la clasificación roja no implica necesariamente una orden de demolición definitiva. El protocolo establece que, tras esta evaluación inicial, se procede a una segunda fase donde ingenieros estructurales y patólogos realizan un análisis exhaustivo para determinar la viabilidad de las reparaciones. Es en esta etapa donde se define si una estructura puede ser rehabilitada o si, por el contrario, la demolición es la única opción segura. Por su parte, las edificaciones marcadas en amarillo no requieren desalojo obligatorio, pero sí exigen inspecciones más detalladas y la ejecución de reparaciones específicas bajo supervisión técnica.

La distribución geográfica de los daños muestra una concentración dispar en los municipios carabobeños. Juan José Mora encabeza las cifras de afectación, con 650 inmuebles en categoría amarilla y 1115 en roja, destacando el sector de Colinas de Mara. En contraste, Puerto Cabello registró 21 estructuras amarillas y siete rojas, mientras que en Valencia se identificaron 20 y 49, respectivamente. Otras localidades como Carlos Arvelo y Bejuma también presentan reportes menores de daños.

Ante este panorama, el Colegio de Ingenieros ha hecho un llamado enfático a los propietarios y condominios para evitar reparaciones improvisadas. Los especialistas advierten que ocultar grietas sin un diagnóstico previo impide conocer el estado real de la estructura y compromete la seguridad a largo plazo. Se recomienda contratar exclusivamente a personal certificado para ejecutar las obras de rehabilitación. Actualmente, las tres etapas del proceso —diagnóstico, evaluación especializada y ejecución de proyectos— se desarrollan de manera simultánea en la entidad, mientras la comisión continúa trabajando en las propiedades que aún tienen inspecciones pendientes.