El estado La Guaira, una de las regiones más afectadas por los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 registrados el pasado 24 de junio, se encuentra actualmente inmerso en un proceso de rehabilitación de infraestructura habitacional. De acuerdo con las autoridades regionales, las labores de recuperación se enfocan en 3.938 viviendas que fueron clasificadas bajo alerta amarilla tras las inspecciones técnicas realizadas en los días posteriores a la emergencia.

El gobernador de la entidad, Alejandro Terán, detalló que estas intervenciones se concentran en inmuebles que presentaron daños no estructurales, principalmente en elementos de mampostería y paredes, lo que permitió determinar que su estabilidad no se vio comprometida. Según explicó el mandatario regional a medios estatales, estas viviendas fueron catalogadas con el color amarillo dentro del sistema de evaluación de habitabilidad implementado por los equipos técnicos, lo que implica la necesidad de reparaciones y un seguimiento constante para asegurar su integridad a largo plazo.

Paralelamente a las labores de reparación en viviendas con daños menores, la administración estadal mantiene activos 28 campamentos temporales para asistir a la población que resultó directamente afectada por los movimientos telúricos. El gobernador Terán informó que más de 12.000 familias permanecen alojadas en estos refugios, recibiendo atención y asistencia mientras se definen las soluciones habitacionales definitivas para quienes perdieron sus hogares durante la emergencia.

El proceso de evaluación de daños ha sido exhaustivo a nivel nacional. Según datos ofrecidos por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, las brigadas técnicas han inspeccionado un total de 43.679 viviendas desde el inicio de la crisis. De este universo, 41.624 inmuebles presentaron algún nivel de afectación. El sistema de clasificación utilizado por las autoridades permitió categorizar 25.325 estructuras como habitables (color verde), mientras que 9.866 quedaron bajo condición de uso restringido (color amarillo) y 6.433 fueron declaradas en alto riesgo (color rojo), requiriendo medidas de intervención más profundas y restrictivas.

El impacto de los sismos ha trascendido el ámbito local, generando repercusiones significativas en la economía nacional. El Banco Mundial ha estimado que las pérdidas físicas directas ocasionadas por los terremotos ascienden a 19.600 millones de dólares. El organismo internacional advirtió que la magnitud de los daños y la complejidad de las labores de reconstrucción podrían influir negativamente en el ritmo de recuperación económica de Venezuela durante los próximos años, planteando un desafío considerable para la estabilidad financiera del país en el corto y mediano plazo. Mientras tanto, las autoridades continúan con las labores de inspección y asistencia a los damnificados en las zonas más golpeadas.