El doctor japonés Mototaka Inaba, integrante de la organización no gubernamental Peace Winds Japan, se encuentra actualmente desplegado en el sudoeste de Japón, brindando asistencia médica tras el terremoto de magnitud 7,1 que sacudió la región el pasado martes. Inaba, quien recientemente había retornado de una misión de apoyo sanitario en Venezuela tras el doble sismo ocurrido en junio, se movilizó de inmediato a la zona afectada en el archipiélago nipón para colaborar en las labores de emergencia, enfrentando condiciones climáticas adversas marcadas por un calor extremo.

La situación en la localidad de Kashima, donde se ubica el centro comercial Aeon Mall, ha sido uno de los puntos críticos de la intervención. El edificio sufrió una explosión de gran escala tras el movimiento telúrico, provocando el colapso de su segundo piso. Según relató el médico en una comunicación con periodistas, el equipo de rescate trabajó durante largas horas bajo una intensa presión y temperaturas elevadas. Inaba destacó la complejidad de atender a los heridos en un entorno que, aunque inicialmente se consideraba seguro, presentaba riesgos latentes debido a la magnitud del siniestro.

Las autoridades locales han confirmado que el número de fallecidos a causa del terremoto asciende a 35 personas hasta este viernes. Los equipos de rescate mantienen las operaciones de búsqueda entre los escombros del centro comercial colapsado, donde se teme que aún pueda haber personas atrapadas. Afortunadamente, se evitó una tragedia de mayores proporciones, dado que las aproximadamente 3.000 personas que se encontraban en el establecimiento al momento del sismo fueron evacuadas antes de que se produjera la detonación, posiblemente causada por una fuga de gas.

Más allá de las labores de rescate, la crisis humanitaria en la región se agudiza por la falta de servicios básicos. Actualmente, más de 9.000 personas permanecen en centros de evacuación, mientras la zona sufre cortes intermitentes de agua y electricidad. El doctor Inaba enfatizó que las condiciones son sumamente extremas, obligando a muchos ciudadanos a pernoctar en los recibidores de sus viviendas o directamente sobre el asfalto, debido a que el calor sofocante hace imposible permanecer dentro de los refugios o las casas dañadas.

La trayectoria reciente de Inaba incluye una labor humanitaria internacional significativa. El médico formó parte del equipo enviado a Venezuela para responder a la emergencia provocada por el doble terremoto de magnitudes 7,2 y 7,5 que afectó al país el pasado 24 de junio. Aquel evento natural dejó un saldo superior a las 5.500 víctimas mortales, una experiencia que ahora se suma a los desafíos que el especialista enfrenta en su propio país, donde continúa visitando refugios para brindar apoyo sanitario en medio de la crisis actual.