Naiguatá: entre el abandono y la lucha por la recuperación tras el sismo
Más de 40 días después del doble sismo en La Guaira, los habitantes de Naiguatá reportan falta de ayuda estatal y una crisis económica derivada de la paralización del turismo, sobreviviendo gracias a la ayuda de organizaciones internacionales y voluntarios.
Puntos clave:
- Contexto: Redactado por Redacción Orbynex y validado por la mesa editorial.
- Hecho central:Más de 40 días después del doble sismo en La Guaira, los habitantes de Naiguatá reportan falta de ayuda estatal y una crisis económica derivada de la paralización del turismo, sobreviviendo gracias a la ayuda de organizaciones internacionales y voluntarios.

A más de 40 días del doble sismo que sacudió al estado La Guaira, el pueblo de Naiguatá enfrenta una realidad marcada por el silencio y la incertidumbre. Esta localidad, históricamente reconocida por su vibrante actividad turística, sus playas y sus tradiciones culturales, atraviesa una crisis económica y social profunda. La paralización del turismo, principal motor de ingresos para sus habitantes, ha dejado las calles desoladas y los negocios vacíos, transformando el bullicio habitual en una atmósfera de preocupación constante.
Los residentes de Naiguatá denuncian una ausencia notable de asistencia por parte de las autoridades gubernamentales. Según testimonios de los afectados, la ayuda recibida hasta el momento proviene mayoritariamente de organizaciones internacionales, médicos extranjeros y voluntarios independientes. Sonia Gómez, propietaria de un apartamento en las residencias Aguja Azul, señaló que, a pesar de las graves afectaciones estructurales en su vivienda, no ha contado con apoyo institucional del Estado para la recuperación de su hogar, viéndose obligada a dormir a la intemperie.
La situación de vulnerabilidad se extiende a diversas edificaciones del casco central. En las residencias Mónaco, por ejemplo, 10 familias perdieron el acceso a sus viviendas debido a los daños estructurales, viéndose forzadas a instalar un campamento improvisado en el patio del edificio. Kleybert Palacios, residente del lugar, indicó que no han recibido visitas de comisiones de ingeniería gubernamentales para evaluar el riesgo, y que la asistencia básica, como carpas y agua potable, ha sido suministrada por entidades como el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y Water Mission.
La precariedad habitacional obliga a muchos vecinos a tomar medidas extremas. Algunos residentes ingresan a sus viviendas en ruinas bajo riesgo personal para realizar tareas básicas como cocinar, ante la falta de alternativas seguras. Otros, como Yanubis Córdoba, han optado por instalarse en carpas cerca de las playas, subsistiendo gracias a la solidaridad de amigos y a la distribución de alimentos por parte de organizaciones no gubernamentales. La dieta de la comunidad se ha visto severamente afectada, limitándose en gran medida al consumo de enlatados, lo que ha generado preocupaciones sobre la salud y la nutrición de los pobladores.
Además del impacto en las viviendas, la infraestructura pública de Naiguatá también ha sufrido deterioros significativos. Se reportan daños en tuberías que han afectado el suministro de servicios básicos, así como afectaciones en el Centro de Diagnóstico Integral (CDI) y en el bulevar de la zona. Ante este panorama, los habitantes hacen un llamado a las autoridades para que no olviden a esta comunidad costera. Aunque reconocen la magnitud de los daños en otras zonas de La Guaira, los vecinos de Naiguatá enfatizan la necesidad urgente de inspecciones técnicas, censos oficiales y apoyo para la reconstrucción, con el objetivo de recuperar su autonomía económica y la habitabilidad de sus hogares.