El sistema educativo de la red Fe y Alegría en Venezuela enfrenta una crisis significativa tras el doblete sísmico ocurrido el pasado 24 de junio. Según informó el padre José Gregorio Terán, director general de la organización, un total de 73 espacios educativos han sufrido daños en sus infraestructuras. Aunque ninguno de los planteles colapsó por completo, la evaluación técnica ha clasificado a 41 de estas instituciones con etiquetas de riesgo —amarilla, roja o verde—, mientras que otras 32 escuelas aún permanecen a la espera de una inspección oficial por parte de la Comisión Presidencial.

La situación es particularmente crítica en el Distrito Capital, donde se han contabilizado 27 escuelas con afectaciones. De este grupo, dos planteles, ubicados en las parroquias de Antímano y Coche, han recibido la etiqueta roja debido al deterioro estructural que presentan. El padre Terán advirtió que, de no ejecutarse obras de reparación inmediatas, cerca de 18.000 estudiantes corren el riesgo de no poder iniciar el período escolar 2026-2027. Ante este escenario, la organización ha solicitado la asistencia del Estado, complementando las evaluaciones preliminares realizadas por ingenieros privados y especialistas de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

Más allá de los daños materiales, el impacto humano de los sismos ha sido devastador. Se ha confirmado el fallecimiento de 31 estudiantes pertenecientes a la red Fe y Alegría. La mayoría de estas pérdidas, 30 alumnos, se concentraron en la Escuela Técnica Simón Bolívar, ubicada en Caraballeda, estado La Guaira. Leonardo Suárez, director de dicha institución, señaló que la emergencia no solo dejó una huella trágica, sino que también provocó el desplazamiento de 168 estudiantes hacia otras regiones del país y la migración de tres alumnos hacia Colombia. A pesar de la tragedia, la sede de esta escuela técnica, que recibió una etiqueta verde al no presentar fallas estructurales, se mantiene operativa como centro de atención para los habitantes del sector.

La vulnerabilidad se extiende a gran parte de la comunidad educativa. Según los datos proporcionados por la dirección general, 780 alumnos se encuentran en situación de riesgo, con 270 de ellos viviendo actualmente en refugios tras la pérdida total de sus viviendas. Asimismo, se reportó que 280 docentes también sufrieron daños en sus hogares. El director de la Escuela Técnica Simón Bolívar destacó la profunda afectación psicoemocional que atraviesan los estudiantes, muchos de los cuales perdieron familiares o sus casas, lo que ha convertido a las escuelas en espacios fundamentales de contención.

Para afrontar esta emergencia, Fe y Alegría ha establecido cuatro ejes de acción. La estrategia, denominada "Acciones que Abrazan", prioriza la creación de espacios seguros mediante la evaluación de riesgos y la preparación de proyectos para garantizar la continuidad pedagógica. Paralelamente, la organización trabaja en el saneamiento y restablecimiento de servicios básicos, como el agua, en los centros afectados. Finalmente, se ha puesto especial énfasis en el acompañamiento emocional y espiritual, reconociendo que, además de los daños en la infraestructura, la comunidad enfrenta un proceso complejo de recuperación ante la pérdida de vidas y el impacto en sus proyectos de vida.