Sobrevivientes del sismo en Venezuela enfrentan un largo proceso de recuperación emocional
Tras los terremotos del 24 de junio en Caracas y La Guaira, miles de personas enfrentan secuelas psicológicas profundas. Especialistas estiman que el proceso de recuperación emocional y retorno a la rutina podría tomar hasta un año, destacando la necesidad urgente de apoyo psicosocial.
Puntos clave:
- Contexto: Redactado por Redacción Orbynex y validado por la mesa editorial.
- Hecho central:Tras los terremotos del 24 de junio en Caracas y La Guaira, miles de personas enfrentan secuelas psicológicas profundas. Especialistas estiman que el proceso de recuperación emocional y retorno a la rutina podría tomar hasta un año, destacando la necesidad urgente de apoyo psicosocial.

Tras el doble sismo de magnitudes 7.2 y 7.5 que sacudió a Caracas y La Guaira el pasado 24 de junio, miles de ciudadanos enfrentan un proceso de recuperación que trasciende la reconstrucción material. La tragedia, que dejó viviendas destruidas, pérdidas humanas y desplazamientos forzados, ha generado una huella psicológica profunda en más de 712.000 personas expuestas a la intensidad de los movimientos telúricos. Especialistas advierten que la atención a la salud mental es una prioridad urgente para evitar que el trauma agudo derive en secuelas permanentes.
Los sobrevivientes describen un escenario de incertidumbre constante, marcado por síntomas como ataques de ansiedad, crisis de pánico, insomnio y un estado de alerta desmedida. Muchos afectados reportan la sensación de "terremoto fantasma", una percepción física de movimiento continuo que, según expertos, responde a una respuesta fisiológica del sistema nervioso y ajustes temporales en el oído interno ante el estrés prolongado. Este estado de hipervigilancia, donde el cerebro busca amenazas en el entorno de manera incesante, dificulta la vida cotidiana y la capacidad de retomar rutinas básicas.
Clara Astorga, presidenta de la Federación de Psicólogos de Venezuela, señala que, si bien el ser humano posee una capacidad innata de resiliencia, el tiempo promedio para asimilar un evento de esta naturaleza y retomar la normalidad ronda el año. Durante las primeras cuatro semanas, los afectados atraviesan una fase de trauma agudo caracterizada por el miedo a las réplicas y dificultades para descansar. La especialista enfatiza que el acompañamiento profesional en esta etapa inicial es fundamental para procesar el duelo traumático y evitar complicaciones a largo plazo.
El contexto venezolano añade una capa de complejidad a esta crisis. Antes del evento sísmico, la Sociedad Venezolana de Psiquiatría ya había alertado sobre un incremento del 40 % en problemas de salud mental en la población, impulsado por el estrés sostenido y las dificultades económicas. Ante este panorama, organismos como la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) han calificado el apoyo psicosocial como una prioridad de salud pública, instando a proteger el bienestar de los grupos más vulnerables, incluidos niños y adultos mayores.
Para quienes enfrentan dificultades persistentes, los expertos recomiendan estar atentos a señales de alerta que indican la necesidad de intervención especializada. Entre estas se encuentran el aislamiento social, el abandono del cuidado personal, la irritabilidad extrema, el consumo inadecuado de sustancias y afecciones físicas sin causa médica aparente. La recomendación central es no evadir el dolor, sino permitir su expresión como parte del proceso de sanación.
En un esfuerzo por mitigar el impacto de esta crisis, la Federación Venezolana de Psicólogos mantiene activa una red de apoyo gratuita. A través de líneas telefónicas disponibles de lunes a domingo, los especialistas ofrecen orientación para manejar el estrés y facilitar el camino hacia la recuperación emocional, un desafío que, para muchos, resulta tan complejo como la reconstrucción de sus propios hogares.