A un mes de la catástrofe que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio, la crisis humanitaria derivada del doble terremoto continúa exigiendo una respuesta internacional urgente. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) ha comunicado recientemente la necesidad de recaudar 65,7 millones de dólares en los próximos meses. Estos fondos son fundamentales para mitigar el impacto humanitario de un evento sísmico que, según los datos proporcionados por el gobierno interino, ha dejado un saldo trágico de al menos 5.398 fallecidos, 16.740 heridos y 17.907 personas damnificadas.

La magnitud de este desastre, catalogado como el más mortífero en el país durante el último siglo, ha movilizado a diversas organizaciones. Unicef, en particular, ha centrado sus esfuerzos en asistir a cerca de 470.000 personas, de las cuales 169.000 son niños y adolescentes. La intervención de la organización abarca áreas críticas como la salud, la nutrición, el acceso a agua potable, el saneamiento y la higiene, además de brindar apoyo en educación y protección infantil. La entidad ha enfatizado que la infancia es el sector más vulnerable ante riesgos como la angustia psicológica, la violencia, la negligencia y la separación familiar, situaciones que se agravan tras el desplazamiento forzado.

Manuel Rodríguez Pumarol, representante de Unicef en Venezuela, subrayó la gravedad de la situación al señalar que, tras un mes de los sismos, las familias aún enfrentan las secuelas de la catástrofe. Más allá de la destrucción física, el miedo y la incertidumbre representan amenazas duraderas para el bienestar de los menores. Por ello, la organización ha solicitado un apoyo continuo que garantice el acceso a servicios básicos y protección, elementos esenciales para la recuperación de las comunidades afectadas.

Hasta la fecha, la respuesta operativa ha permitido la distribución de más de 82 toneladas métricas de suministros de emergencia, incluyendo kits de salud, equipos de purificación de agua y materiales para el desarrollo infantil. En colaboración con las autoridades locales, se han desplegado equipos móviles de salud que han brindado atención primaria y vacunación a más de 21.000 personas, entre ellas mujeres embarazadas y niños. Asimismo, se han suministrado medicamentos esenciales a 198 centros de salud, con capacidad para atender a unas 49.000 personas.

El ámbito nutricional también ha sido una prioridad, con más de 5.000 personas beneficiadas mediante servicios de detección de desnutrición, suplementación con micronutrientes y asesoría en lactancia materna. Sin embargo, el desafío económico es monumental. El Banco Mundial ha estimado que los daños físicos directos ascienden a 19.600 millones de dólares. La institución financiera advirtió que, si el proceso de reconstrucción no se ejecuta con celeridad, la recuperación económica de Venezuela podría verse frenada durante la próxima década, prolongando así el impacto de esta tragedia nacional.